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En una jaula de oro

Si lo que buscas cuando viajas es un grado de aislamiento considerable, no te quepa duda de que Maldivas es tu destino. Pude comprobarlo en primera persona durante el verano de 2001, cuando pasamos unos días en este archipiélago perdido en las cálidas aguas del Oceano Índico. Veníamos de recorrer buena parte de Sri Lanka y buscábamos algo de relax al final de nuestro viaje, por lo que nos decidimos por una de las muchas islas-hotel que existen en el exótico país maldivo. Y aunque ya iba con la mosca detrás de la oreja tras leer diversos comentarios que hacían hincapié en la excesiva tranquilidad del lugar, no pensaba que la cosa fuera para tanto y confiaba en no aburrirme demasiado con esta nueva experiencia.

Nos esperaba Vihamanafushi que, al igual que ocurre con la mayoría de islas abiertas al turismo en el país, es conocida con un nombre de más fácil pronunciación para los foráneos. A ésta en concreto se le suele denominar Kurumba y está localizada en el atolón de Male’ Norte, donde también se sitúa la capital maldiva. Nuestra elección se debía fundamentalmente a dos razones: parecía tener una buena relación calidad-precio, algo muy de agradecer en un lugar donde la mayoría de hoteles están considerados como de superlujo, aunque muchos no lo sean, y sus precios suelen ser desorbitados. Por otra parte, se encuentra en el centro del atolón, lo que suele conllevar un aspecto más atractivo que las radicadas en el borde.

Desde la isla donde está ubicado el aeropuerto, una lancha rápida te deja en Kurumba en poco más de veinte minutos. Tras los trámites de rigor, un empleado nos acompañó a nuestro bungalow, situado a poca distancia de la recepción. Nada está lejos en Vihamanafushi, de hecho. Pronto me di cuenta de que es posible dar una vuelta completa a la islita en unos diez minutos, lo cual no es de extrañar pues su superficie es bastante inferior al kilómetro cuadrado. Demasiado pequeña para mi gusto, aunque la claustrofobia no sea uno de mis problemas. Los cinco días que íbamos a pasar allí se me empezaron a antojar excesivos, aunque me consolaba la idea de que no era demasiado tiempo al fin y al cabo. Y me animó el hecho de ver tantas estrellas en el cielo límpido de Maldivas, justo en la línea donde ambos hemisferios se acercan tanto que llegan a fundirse.

Se acercaba la hora de la cena. Nos habían aconsejado que escogiéramos un régimen de, por lo menos, media pensión pues en las islas-hotel maldivas no hay absolutamente nada fuera del propio establecimiento. Por suerte así lo hicimos y en algunos momentos me arrepentí incluso de no haber elegido pensión completa. Sabedoras del aislamiento al que está sometido el huésped, las cadenas hoteleras manejan los precios a su antojo. Y nada es barato en Maldivas, especialmente el agua. No dudo de que haya escasez del líquido elemento en el país, pero los precios de un bien tan básico eran realmente alarmantes. Tanto, que debe ser el único lugar que conozco donde el agua resultaba más cara que la cerveza. Lo cual no me vino del todo mal, por otra parte, aunque empecé a pensar que aquellos días en Kurumba iban a hacérseme muy largos.

Vihamanafushi es una isla muy atractiva, no cabe duda. Posee una vegetación deslumbrante, playas de fina arena blanca que da gusto pisar, y un agua transparente y calma en la que nadan miles de coloridos peces tropicales. Ideal para quienes gusten de pasar unas vacaciones tranquilas, practicando el snorkel, dando de comer a los peces o simplemente descansando. Leí una vez que Maldivas es de los pocos lugares donde puedes quitarte los zapatos el día de tu llegada y estar sin ellos hasta tu retorno. Sentencia acertada ésta, pero el tiempo que pasé en Kurumba eché de menos el poder volar, como esos murciélagos gigantes que allí viven y que tanto disfrutaba observando al atardecer. Y cuando llegó la hora de partir tuve la sensación de haber sido eximido del cautiverio en una jaula con barrotes de oro.

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2 pensamientos en “En una jaula de oro

  1. Jajaja, menuda experiencia,…esto de medio desear ser liberado…Hacer Sri Lanka-Maldivas es una de las posibilidades para 2015. Creo que con 3 noches allí será suficiente, sin embargo. Una cosa es descansar y disfrutar del paraíso, la otra que al final se te haga pesado.
    Por si acaso, voy mirando presupuestos.

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    • Es un gran viaje ése. Especialmente por Sri Lanka, que me atrevería a decir es el país más completo que he visitado a pesar de su pequeño tamaño. En Maldivas, creo que con tres días al final del viaje es suficiente, salvo que os guste mucho la playa.

      Muchas gracias por el comentario.

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