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11 monasterios que inspiran paz en Rumanía

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¿Os gustan los monasterios? Si la respuesta es no, no os recomiendo seguir leyendo. Si contestáis afirmativamente a la cuestión, quizás saquéis algunas ideas para un futuro viaje de esta entrada.

Descontando el daño que hizo un hábil aunque mediocre novelista a uno de los mayores ejemplos de su identidad nacional, quizás la imagen más icónica de Rumanía la proporcionen sus monasterios. Entre los siglos XV y XVIII el número de estas edificaciones religiosas construidas en el actual territorio rumano fue casi incontable, especialmente en las regiones históricas de Valaquia y Moldavia. Curiosamente, Transilvania, allá donde Bram Stoker situó el escenario de su famosa novela, escapa a esta tendencia debido a que el credo tradicional allí es el católico, mucho menos proclive a la vida monástica que el ortodoxo predominante en otras zonas del país.

No resulta fácil explicar la abundancia de edificaciones monásticas en Rumanía, al menos para un auténtico profano en la Historia y la idiosincrasia rumanas como lo soy yo. Existen diversas teorías al respecto, algunas de las cuales aseguran que las razones son históricas, debido a los habituales conflictos sucedidos en la época contra los invasores rusos y otomanos, que habrían llevado a parte de la población a buscar cobijo en construcciones generalmente fortificadas. Otros sostienen que los rumanos intentaron mantener su fe cristiana ante el acoso musulmán representado por los otomanos y tendieron a aislarse para preservarla.

Sea como fuere, lo cierto es que los cenobios se convirtieron en lugares donde florecieron las artes y la cultura rumana, hechos que se han ido transmitiendo de generación en generación hasta la actualidad a pesar de las trabas impuestas por los gobiernos comunistas durante el siglo XX. Y que, para el viajero interesado en estas temáticas, existen muy pocos lugares en Europa donde pueda encontrar la paz que inspiran estos monasterios que mencionamos a continuación.

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Voroneţ: Seguramente el monasterio más carismático de Rumanía, Voroneţ fue mandado edificar por Ştefan cel Mare a finales del siglo XV. Está situado cerca de la población de Gura Humorolui, en el valle del río que da nombre al cenobio, y destaca por sus frescos exteriores, que representan escenas bíblicas y cuyo color azul intenso ha dado lugar al denominado azul de Voroneţ.

Agapia: Localizado en las cercanías de la localidad moldava de Târgu Neamţ, el monasterio de Agapia fue construido a mediados del siglo XVII por orden del voivoda Vasile Lupu. Los frescos que se conservan en el interior de la iglesia son obra del gran artista Nicolae Grigorescu, uno de los principales artífices de la pintura rumana moderna, que los desarrolló a mediados del siglo XIX.

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Putna: También mandado construir por por Ştefan cel Mare en la segunda mitad del siglo XV, el monasterio de Putna ha sufrido diversas reformas en el transcurso del tiempo. No quedan restos de las pinturas murales que debió tener en su exterior en el pasado y la propia iglesia fue prácticamente reconstruida en el siglo XVII. Del aprecio que Ştefan cel Mare debió sentir por este lugar da idea el hecho de que pidió ser enterrado aquí.

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Moldoviţa: Si en Voroneţ predomina el tono azulado en sus pinturas exteriores, en el no demasiado alejado monasterio de Moldoviţa lo hace el amarillo. Fue encargado en la primera mitad del siglo XVI por el voivoda Petru Rareş, hijo ilegítimo de Ştefan cel Mare. Sus frescos exteriores están datados en la época de construcción del cenobio y muestran un gran estado de conservación, quizas debido a la muralla protectora instalada para proteger el recinto de los conquistadores otomanos.

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Văratec: Con cerca de quinientas monjas residiendo en su vecindad, el monasterio de Văratec es el mayor dedicado al género femenino en toda Rumanía. Bastante posterior a los anteriores, fue fundado a finales del siglo XVIII por una hermana de nombre Olimpiada. El conjunto monástico está rodeado por un pintoresco pueblo donde habitan las profesantes, mientras que la iglesia y la administración del cenobio se sitúan en el interior del recinto.

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Cozia: Fundado a finales del siglo XIV cerca de la actual ciudad de Călimăneşti, el monasterio de Cozia es uno de los más visitados de Rumanía. La iglesia original fue reformada siglos más tarde en el estilo denominado Brâncoveanu, añadiéndole un porche y una torre que le proporcionaron su imagen actual. Es de destacar su museo, que alberga una colección de manuscritos, incunables e iconos de incalculable valor.

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Suceava: Construido a comienzos del siglo XVI por encargo de Bogdan cel Chior, que debía su apelativo de tuerto a un ojo perdido en una batalla, se trata del único monasterio con frescos exteriores situado en un entorno urbano en el norte de Rumanía. Las pinturas fueron creadas algo más tarde, en la época de Petru Rareş, y ofrecen escenas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En su interior se guardan las reliquias de San Juan el Nuevo.

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Curtea de Argeş: Encargado por el voivoda Neagoe Basarab a comienzos del siglo XVI, el monasterio de Curtea de Argeş resulta inolvidable por la magnificencia de su iglesia, localmente conocida como catedral. Construida en un estilo inequívocamente bizantino, detaca por sus cuatro cúpulas, cada una de ellas coronada por una cruz en representación de la Trinidad. En torno a su construcción circula una curiosa leyenda, muy popular en la zona.

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Snagov: Situado en una isla diminuta en el interior del lago del mismo nombre, el monasterio de Snagov fue fundado a finales del siglo XIV bajo el patrocinio de Mircea cel Bătrân. A pesar de su curioso emplazamiento, probablemente pasaría desapercibido si no fuera por el hecho de que en su interior se encuentra la que tradicionalmente se asegura que es la tumba de Vlad Ţepeş, el héroe nacional rumano que dio lugar a la leyenda de Drácula.

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Arbore: Denominado así debido a su fundación por el boyardo homónimo, el monasterio de Arbore fue fundado a comienzos del siglo XVI. Su iglesia, dedicada a San Juan Bautista, fue construida en tan solo cinco meses y muestra aún frescos en su exterior, a pesar de que resultaron seriamente dañados durante un ataque cosaco que buscaba hacerse con el tejado original del edificio para fundirlo y fabricar balas.

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Suceviţa: Rodeado de poderosas murallas en un intento de protección ante invasores otomanos y rusos, el monasterio de Suceviţa fue fundado a finales del siglo XVI, hecho que lo convierte en el más moderno y atípico entre los monasterios pintados de Bucovina. Sus frescos exteriores muestran escenas bíblicas en las que predomina el color verde, y se conservan en un excelente estado debido a la protección contra el viento y otros elementos climáticos aportada por los muros exteriores del recinto.

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11 pensamientos en “11 monasterios que inspiran paz en Rumanía

  1. ¡Qué chulo! Tengo muchas ganas de conocer Rumanía, sobre todo por la típica ruta romántica de los Cárpatos y Vlad el Empalador… No sabía que hubiera tantos monasterios.
    Un saludo de la cosmopolilla

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    • Espero que puedas ir pronto, Patri. Pero la zona de Transilvania no es lo mejor del país en mi opinión, aunque tiene ciudades interesantes aparte de curiosidades como el castillo de Bran. Si puedes, no dejes de ir por el norte del país, donde hallarás lo más auténtico de Rumanía.

      Muchas gracias por tu aportación.

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  2. Muy interesante y desconocido para mi, Florencio. Desde luego Rumanía es un país poco conocido y con lugares tan maravillosos como estos. Los monasterios suelen ser lugares de paz, no sé cómo pero la transmiten a veces nada más cruzar sus puertas.

    Gracias por contárnoslo.
    Un abrazo.

    Cristina.

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    • Muchas gracias, Cristina. Creo que Rumanía te gustaría, porque tiene un legado patrimonial muy interesante. Además de los monasterios, la mayor parte de ellos en el noreste y suroeste del país, destaca la zona de Maramures, donde hay unas iglesias de madera espectaculares. Transilvania, sin embargo, destaca por sus ciudades, varias aún mantienen un aspecto genuinamente medieval. Si algún día te decides a ir, pregunta. 🙂

      Un abrazo.

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    • Esto es solo una pequeña muestra de lo que te puedes encontrar en el país de los Cárpatos. Además de arte e Historia, no hay que olvidar sus espacios naturales ni tampoco su gastronomía, una de las más atrayentes de Europa del Este. Un país a descubrir.

      Muchas gracias por tu aportación.

      Le gusta a 1 persona

  3. Pingback: 11 monasterios que inspiran paz en Rumanía

    • Si tienes alguna pregunta concreta, no dudes en hacerla a través de este medio o buscándome en Facebook por mi nombre completo (Florencio Moreno Anega).

      Muchas gracias por tu comentario y buen viaje.

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    • Espero que llegues a visitarlos algún día, la mayoría de ellos son muy interesantes y algunos no demasiado conocidos. Tengo pendiente otro post sobre monasterios ortodoxos fuera de Rumanía. A ver si puedo escribirlo pronto.

      Muchas gracias por el comentario.

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