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5 motivos para escribir un blog…y 10 para no hacerlo

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Hace pocos días leí este interesante artículo en la web de Lonifasiko, que me hizo reflexionar sobre las razones que llevan a una persona a colocarse delante de su ordenador, comenzar a teclear sus sensaciones sobre un asunto determinado y hacerlas públicas ante esa amplia y a veces justiciera audiencia que se difumina tras la nube. De manera casi inmediata, ideas en forma de motivaciones comenzaron a surgir por todas partes, algunas de ellas de manera tan vehemente que me resultó muy difícil controlarlas y no comenzar a plasmarlas en un post en ese mismo instante.

Tras pensarlo un poco, decidí contactar con el autor, tanto para felicitarle por su gran trabajo como para consultarle sobre la posibilidad de copiarle su iniciativa. Una vez conseguida su aprobación y expresado mi agradecimiento, empezó el proceso de poner en orden las ideas que fluían sin cesar e hilvanarlas dentro de un contexto legible. Aquí tenéis el resultado en forma de motivos que me llevan tanto a seguir manteniendo no uno, sino tres blogs de viaje, como aquellos que me resultan demasiado fútiles para hacerlo.

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Escribo blogs de viaje porque…

Porque conozco bastante bien la temática: Tan solo en avión, a lo largo de mi vida he recorrido kilómetros suficientes para dar unas veinte vueltas al mundo. Una vez empecé a contar las poblaciones que he visitado en una famosa web y paré cuando ya llevaba mil doscientas y todavía me faltaban bastantes. He pisado unos ciento treinta estados en todos los continentes salvo la Antártida, todos los países europeos, todas las provincias y las islas principales españolas. Creo, por consiguiente, conocer bien la temática que desarrollo, a diferencia de muchos blogueros que podrían escribir sobre la reproducción asexuada del cangrejo de río de la misma manera que lo hacen sobre viajes.

Porque siempre me ha atraído la escritura: Escribir es una actividad que me ha atraído desde niño, aunque nunca le he dedicado demasiado tiempo. Evidentemente, no soy García Márquez y tampoco creo que haga falta serlo para mantener un blog, pero considero que al menos cierta destreza juntando letras es necesaria. Los hay que deberían volver a la escuela, porque la lectura de sus contenidos causa vergüenza ajena.

Porque me gusta promocionar lugares no demasiado conocidos: Al menos, mientras sus habitantes no se opongan a ello. Conozco blogueros que se guardan para sí bastantes lugares que visitan, con el fin de que no se masifiquen demasiado. Están en su perfecto derecho, por supuesto, pero yo prefiero hacer visibles algunos lugares poco conocidos porque creo que va en beneficio tanto de sus pobladores como de sus posibles visitantes.

Porque soy un apasionado del Patrimonio de la Humanidad: Y me gusta aprender sobre él. Hace unos meses un grupo de entusiastas del Patrimonio de la Humanidad creamos el Club UNESCO y el trabajo de edición que he llevado a cabo desde entonces me ha permitido conocer infinidad de cosas nuevas sobre estos lugares, así como soñar con visitar algunos otros de ellos en el futuro.

Porque me sirve de terapia: Un motivo importante, aunque algunos consideren que estoy zumbao. No lo estoy, o al menos eso creo, pero escribir sobre asuntos que me interesan me ayuda a evadirme cuando, a la manera habitual últimamente, no puedo viajar con la asiduidad que desearía. Será algo pasajero, de todas formas, cuando escriba menos seguro que es porque viajo más. No puede haber mejor terapia sustitutiva.

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No perdería ni un segundo en mantener mis blogs de viaje para…

Para vivir de ellos: En una sociedad tan ambiciosa como la actual no es de extrañar que estemos rodeados de personajes que venderían a su abuela y pasarían por encima de lo que fuera con tal de cumplir sus objetivos. Comportamiento tan miserable es habitual entre los blogueros de viaje, donde los navajazos virtuales están a la orden del día con el único fin de ganarse la vida contando historias absurdas en buena parte de las ocasiones. No es para mí, por suerte nunca he sido ambicioso y no necesito mantener un blog para vivir dignamente. Espero que siempre sea así.

Para convertirme en gurú: Espécimen desconocido hasta hace relativamente poco tiempo, el gurú viajero se ha extendido como una plaga últimamente. Desde su púlpito virtual se permite sentar cátedra actuando de inspirador o influenciador, palabros que quienes conocemos un poco este mundillo estamos acostumbrados a leer un día tras otro. Lo peor es que esta plaga bíblica gana terreno de manera exponencial y prácticamente cada día surgen acólitos que ríen las gracias a los gurús consolidados y nuevos candidatos que aspiran a reemplazarlos. Si alguien piensa que mis escritos le inspiran de alguna manera, por favor que deje inmediatamente de leerme.

Para recibir visitas: Todo buen bloguero que se precie mataría por tener un alto número de seguidores y muchos de ellos harían lo que fuera, aunque sea de forma inmoral, porque un alto número de personas deje su huella en sus páginas. Muchas veces no hace falta que tales followers no sean ni siquiera personas, tal nimiedad es tan solo un aspecto secundario. Particularmente, valoro más la calidad que la cantidad, me basta con que quienes me leen acaben con una sonrisa en su cara tras hacerlo.

Para obtener reconocimientos: Siempre me han aportado más las críticas que los halagos, así que me gustaría que me criticarais a discreción tras leer mis entradas. Lo único que os pido es que lo hagáis identificándoos de alguna manera, no seáis como ese gurú a quien no le gustó uno de mis posts y me llamó prepotente y coleccionista de países escondiéndose tras un seudónimo. Desde aquí lo animo a que repita el comentario con su verdadera identidad y le aclararé por qué nunca he sido prepotente y la razón por la que tampoco soy coleccionista, actividades ambas que él sin duda practica en su vida personal.

Para que los lean mis familiares y amigos: Érase una vez un bloguero que escribía con la ilusión de que sus hijos pequeños lo leyeran algún día. La realidad suele demostrarse cruda y ya no pretende en absoluto que sus hijos, ni su pareja, ni el resto de familiares y amigos lean sus divagaciones bajo ningún concepto. Nunca he pedido nada a mis allegados y ellos son lo suficientemente inteligentes para saber lo que les conviene, algo de lo que me siento muy orgulloso.

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Para que me inviten a blogtrips: Blogtrip es otro palabro surgido en este ámbito y que, fundamentalmente, consiste en que te inviten a un viaje, cercano en el noventa por ciento de los casos, y que a cambio tú tengas que promocionar el destino en las redes sociales y en tu blog. Camuflando el hecho de que has ido a gastos pagados y te han mostrado lo que les convenía a tus cicerone, por supuesto. Pueden disfrazarlo como quieran, pero yo nunca me fiaría de los consejos dados por los asistentes a un blogtrip. No pueden ser objetivos, puesto que han cobrado en dinero o en especie por ellos.

Para sentirme parte de una comunidad: Entre los blogueros de viaje en español existen numerosas comunidades, curiosamente con denominación inglesa la mayor parte de ellas. Conozco la lengua de Shakespeare bastante mejor que la inmensa mayoría de sus integrantes, pero jamás formaría parte de una de esas asociaciones. Como decía Groucho Marx, nunca pertenecería a un club donde acepten a un tipo como yo.

Para hacer amigos: Hace aproximadamente diez años los (pocos) blogueros de viaje que había en esa época en España teníamos muy buena relación y éramos casi todos amigos. Pero la ambición desmedida que existe en la actualidad, ese evidente intento de librarse de quien puede hacerte competencia, ha hecho mella y la decisión más sabia en estos tiempos es alejarse lo más lejos posible de este mundillo. Ya se encargan ellos de que no pises su terreno, calificándote de envidioso y generador de mal rollo, como hizo un antiguo amigo en mi caso.

Para viajar gratis: En alguna ocasión he afirmado que nunca seré viajero profesional, como tampoco sería actor porno en caso de que me invitaran a hacerlo, porque los excesos me causan aburrimiento y hastío. Me parece muy bien que haya gente que aspire a viajar por el mundo con los gastos pagados, pero no me gusta tanto que para ello actúen de manera inmoral, pasando por encima de lo que sea con tal de satisfacer sus instintos primarios. No es algo que se encuentre entre mis prioridades, de todas formas.

Para molestar a nadie: Supongo que hay gente que debe sentirse molesta con lo que escribo, porque entre otros insultos han llegado hasta a dejarme comentarios deseándome que me ataque un cáncer lo más agresivo posible. Hasta que llegue ese momento, quizás no tan lejano, espero seguir escribiendo sin la intención de molestar a nadie, como siempre he hecho. Y si alguien se siente aludido o dolido con lo dicho en este post, le ruego que me lo haga saber sin esconderse bajo un nick. Puede estar seguro de que en ese caso tiene garantizada una adecuada respuesta.

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12 pensamientos en “5 motivos para escribir un blog…y 10 para no hacerlo

  1. No he profundizado en el tema tanto como tú. Simplemente escribo el blog de viajes porqué me lo paso muy bien recordando los lugares visitados y es un complemento de mi diario de viajes. Resumiendo, lo escribo básicamente para mí, por lo que me importa poco si lo leen dos o veintidós, pero pienso también que si alguien puede sacar provecho de lo que ecribo, pues genial!. En cuanto a escribir un blog para que te lean amigos y conocidos, pues a mí no me gusta mezclar las cosas. Ni siquiera tengo el blog enlazado a ninguna red social, básicamente porque no me gusta que mis amigos tengan que aguantar el tostón de los viajes. Sólo me gusta compartir los viajes y hablar de ellos con gente que tiene la misma afición y éstos ya saben dónde encontrarme, si no es así, intento no sacar nunca el tema, lo encuentro una pedantería.

    Un abrazo

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    • En el fondo, a mí me ocurre bastante como a ti, aunque yo sí actualizo Facebook con mis publicaciones. Pero el 90% de mis amigos en la vida real no tienen cuenta en esta red social o no la usan, así que tampoco les doy mucho la lata. De hecho, muchos de ellos ni siquiera saben que escribo un blog y yo no se lo cuento tampoco. Como dices muy bien, si quieren saber algo ya saben donde encontrarme. Y también como tú, yo no he sido nunca de contar mis viajes o enseñar mis fotos, ni siquiera a familiares tan cercanos como mis padres, me da cierto pudor hacerlo y tampoco creo que les interese demasiado, así que mejor así.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  2. Florencio de zumbado nada. Eres una persona muy cuerda y tienes las ideas muy claras de este mundillo. Las motivaciones de cada uno son variopintas, el problema empieza cuando nos olvidamos del origen y motivación que nos impulso a hacerlo y nos desviamos por motivos económicos, ambiciones.

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    • Si me conocieras personalmente, quizás no opinarías lo mismo. 🙂 Pero sí que es cierto que nunca he sido ni ambicioso ni vanidoso, al contrario que muchos de los que escriben blogs de viaje en castellano. Hay demasiada superstar y pienso que una cura de humildad no le vendría mal a más de uno.

      Muchas gracias por tu comentario.

      Le gusta a 1 persona

  3. Coincido contigo en todo salvo en dos cosas.
    1- Lo de hacer amigos, es posible que como aún no he cumplido dos años en este mundillo, no he tenido tiempo de percibir el reverso tenebroso que sin duda tiene, y por ahora salvo raras excepciones creo que la gente es maja y no tengo inconveniente en considerarlos amigos aunque no pertenezcan a tu circulo más allegado.
    2- Antes de casarme y siendo más joven no me hubiera importado ser Rocco Sifreddi por una temporadilla. Y así padecer ese aburrimiento que provocan los excesos.

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    • Jajaja, supongo que en algún momento de mi vida pasada tampoco me hubiera importado ser Rocco Siffredi, aunque eso debió ser hace muchos años. Ahora tanta actividad la veo un tanto aburrida, mejor la calidad que la cantidad, ¿no? 🙂

      En cuanto al primer punto que comentas, con los años que llevo en esto de una manera u otra me he dado cuenta de que aquí cada uno va a lo suyo. Aunque cuando se junten en esos grandes eventos pongan el modo sonrisa Profidén on, luego si interfieres de alguna manera con sus objetivos no dudan en pasar por encima de lo que sea si es preciso. Como en todo en la vida hay excepciones, por supuesto, y de hecho yo tengo algunos (pocos) amigos entre los bloggers de viaje. Pero también he sufrido bastantes decepciones, incluso con gente que he llegado a conocer personalmente y de la que no esperaba de ninguna manera que se comportaran así conmigo.

      Muchas gracias por tu comentario.

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  4. Otro post monumental… que puedo agregar nada … sólo que me siento la oveja negra porque monetizo el mio …

    Tu, inuk, botitas y el iconoclasta…son la referencia.
    Y eso es lo que recuerdo y lo único que leo a veces, del mundo de los bloggers de viaje no tengo ni idea ni quiero tenerla.

    Soy de las que se guardan sitios porque mejor que estos espécimenes no lleguen, se creen Indiana Jones porque fueron a Efeso imagínate si llegan andando a alguna playa paradisíaca de Fernando de Noronha o a algún cayó deshabitado de los Roques.

    En fin, creo que desde el principio la intuición me decía que había aquí, porque a alguna que quise ayudar me dio la puñalada por detrás… y pensé una y no más.
    Influyentes… de que? De tarados que pertenecen a algún grupo de los que mencionabas y que viajan por consumo…no por curiosidad.
    Influyente es Germán que simplemente contando a un grupo de amigos de la hospitalidad uzbeca hizo sin proponérselo que todos fuéramos allli… sin vender humo ni marketing de destinos.

    Daría para meses… hablar y hablar
    Otro saludo

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    • Creo que intentar generar beneficios con un blog no es el problema. Lo es cuando lo enfocas directamente a eso y no dudas en pasar por encima de quien sea para conseguirlo. Muchos de estos “influencers” son así, no respetan absolutamente nada. Ni siquiera las leyes españolas, porque hay una que dice que la publicidad incluida en los medios de comunicación debe estar claramente indicada como tal. Y esto va claramente a peor, cada vez hay más competitividad entre ellos, aunque la suelen disfrazar de buen rollito cuando se encuentran en algunos de esos “blogtrips” a los que los invitan. Son demasiados perros para tan poco hueso y se les nota.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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