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13 tipos de viajero a los que pongo peros

Creo que no existe ninguna duda de que viajar es una actividad que se ha puesto de moda, un bien de consumo más. En un número cada vez más creciente, millones de personas se desplazan de una punta a otra del Planeta por las razones más diversas, algunas de ellas bastante pintorescas. Y, aunque es difícil predecir lo que ocurrirá en el futuro, parece que este movimiento continuo no solo no decrecerá, sino que continuará incrementándose en lo que quizás sea un intento del ser humano de volver a sus orígenes nómadas, olvidando aunque sea por un corto periodo de tiempo su sedentarismo actual.

Evidentemente, no me refiero a los migrantes o a los refugiados, que bastante tienen con buscar otro lugar donde poder llevar una vida digna, a salvo de las guerras y los apretones del hambre. Estos seres humanos trascienden la categoría de viajero aunque, seguramente, les gustaría poder serlo algún día, porque ello significaría haber superado su vida actual de miserias y penurias. Lamentablemente, no parece probable que muchos lo consigan a corto plazo, ante la actual espiral de violencia, terror e insolidaridad en la que estamos inmersos y que no tiene visos de acabar.

Siempre he pensado que existen casi los mismos tipos de viajero que de gente que viaja, porque las circunstancias que rodean a cada uno de ellos son diferentes y condicionan de manera indeleble su forma de viajar. Discrepo, por consiguiente, de todas esas listas que los categorizan como mochileros, viajeros individuales o viajeros organizados, por ejemplo, sin tener en cuenta que incluso un mismo viaje puede llevar a una amalgama de varios de esos estilos. Sin embargo, sí que considero que hay ciertas actitudes que nos definen cuando viajamos y nos llevan a comportarnos de una manera determinada ante ciertas situaciones. Aquí tenéis algunas que, por decirlo de una manera suave y sin ninguna pretensión de juzgarlas, no terminan de convencerme.

El viajante: Definición acuñada por el gran viajero Jorge Sánchez, viajante es aquel que se considera viajero pero que en realidad lo que hace es desplazarse por motivos espurios. Los ejemplos son numerosos, desde que aquel famoso escritor de literatura de viajes que afirma que solo viaja cuando tiene que escribir una novela hasta quienes lo hacen tan solo tras ser invitados. Pasando por los que se llaman a sí mismos periodistas de viajes y no son ni periodistas ni viajeros, puesto que sus viajes y reportajes son meramente publicitarios y requieren pasar por caja como condición previa.

El zampabollos: Aunque aficionado al lujo, el zampabollos no está dispuesto a demasiados dispendios, así que suele optar por cruceros u hoteles todo incluido, donde puede comer y beber hasta hartarse. Generalmente acostumbrado a desayunar un café con leche en su vida cotidiana, durante sus vacaciones come hasta casi enfermar en los buffet libres porque ya que hemos pagado, no se va a quedar ahí. Si algún día sale de su entorno vacacional natural, suele llegarle un súbito impulso de hacer dieta cuando toca aflojarse el bolsillo.

El messi: Al igual que el astro futbolístico argentino, el regateo es el hábitat preferido de el messi. Va de un sitio a otro buscando lugares donde poder comprar, generalmente objetos que no necesita para nada, con el firme propósito de poner en práctica su afición. Puede pasarse horas discutiendo con el vendedor por una diferencia económica que, en la mayoría de las ocasiones, no supone más que unos pocos céntimos de euro. Cuando cree que ha conseguido un buen precio lo hace saber a los cuatro vientos, sin caer en el pequeño detalle de que el comerciante no pierde jamás.

El conectado: Nueva especie que ha proliferado como las setas en los últimos tiempos, el conectado no sale de su zona de confort si no le aseguran una conexión a internet. Ya pueden invitarle a un viaje a Groenlandia que, como no haya wifi en los lugares por donde tiene que pasar, no se mueve del sillón. En el hipotético caso de que visite un lugar sin conexión, ya sea por desconocimiento o por error, siente como si le faltara el aire y la ansiedad no desaparecerá hasta que llegue el ansiado momento de poder enviar un what’s app por fin.

El almodóvar: Hombre a una cámara permanentemente pegado, el almodóvar ve la vida a través de su visor. Este espécimen ha ido evolucionando con el tiempo y, si hace unas décadas se dedicaba a grabar películas de sus viajes para mostrárselas a sus amigos, en la actualidad lo hace para subirlas a internet, generalmente intentando obtener un beneficio a cambio. Los amigos de antes huían despavoridos ante la propuesta de pasar la tarde visionando el vídeo del viaje; los internautas de ahora dan un like a la grabación y no se paran a ver ni siquiera el comienzo en general.

El espiritual: Hastiado del mundo occidental y deseoso de recobrar la espiritualidad perdida, el espiritual sale de viaje con la sana intención de encontrarse a sí mismo. Generalmente, el lugar donde lo consigue es en la India, donde, tras un viaje de una semana en la que visita el Taj Mahal, Jaipur y poco más vuelve recitando mantras, practicando yoga y dispuesto a hallar un maestro que le enseñe el camino. Previo pago de una módica tarifa de ese ente tan poco espiritual que es el dinero, por supuesto.

El selfies: Provisto del palo o carente de él, el selfies recorre el mundo dispuesto a hacerse fotos delante de lo que sea. La finalidad de esta afición es la de subir las imágenes a todas las redes sociales para que sus contactos vean que han estado en Angkor o visto la Torre Eiffel, por ejemplo. No importa que no tengan ni idea del pasado del lugar en cuestión, si no suben a Instagram su imagen sonriente es como si nunca hubieran estado allí. Puede ser aún peor, cada vez hay más selfies que en vez de fotografiar su cara hacen lo propio con sus pies. Mejor no darles ideas sobre otras zonas de su anatomía.

El aventurero de salón: Viajar a un lugar determinado patrocinado por una agencia de viajes, con todos los gastos pagados, visitando lo que tus patrocinadores quieren que veas y sin la más mínima posibilidad de improvisar puede ser toda una aventura, oiga. Así al menos te lo venderá el aventurero de salón que, además, intentará convencerte de que tú puedes ser el próximo afortunado en vivir una aventura similar. Mejor no hacerle demasiado caso, porque la aventura más grande que han vivido estos Amundsen postmodernos tuvo lugar probablemente en el cuarto de baño de su casa.

El nota: Con tal de hacerse notar y llamar la atención, el nota hará lo que sea. Tomará imágenes ridículas exhibiendo un comportamiento inapropiado, como la que podéis ver arriba, se comportará de forma poco educada en los lugares que visita o incluso atentará contra el patrimonio introduciéndose de cuerpo entero en una tumba antropomorfa exhibida en un museo. Porque, aunque muchos hayamos dado la nota en alguna ocasión, los hay que desafinan más que otros.

El nacionalisto: Como en España no se vive en ningún sitio. Donde esté una buena tortilla de patatas que se quite lo demás. El patrimonio español es el mejor del mundo. Donde dice español podría haber dicho inglés, chino o camerunés, por supuesto. El nacionalisto viaja presto a comparar todo lo que encuentra por ahí con el equivalente en su propio país y siempre llega a la conclusión de que lo suyo es lo mejor. Hay algunos a los que no deberían dejar salir del barrio.

El sabidillo: Cargado hasta arriba de guías y de bookmarks a páginas de internet, el sabidillo dedica al estudio la mayor parte del tiempo que pasa en la habitación del hotel durante un viaje. A la mañana siguiente, intentará asombrar a sus compañeros con los conocimientos que tiene sobre los lugares que visitan. Su ilusión es trabajar como guía y lo peor es que algunos lo consiguen, aunque, para su desgracia, cada vez quedan menos rebaños viajeros que pastorear.

El saltimbanqui: Subespecie de el selfies con personalidad propia, el leitmotiv de el saltimbanqui es hacerse fotos dando saltitos delante de los sitios que considera destacados. Para después subir las imágenes a las redes sociales, por supuesto. Creo que ninguno de los muchos saltimbanquis que proliferan últimamente en diversas webs llegará a ser campeón de salto de altura y tampoco he visto a ninguno practicando su afición junto al Muro de las Lamentaciones o en el interior de la mezquita del Sheikh Luftallah, por ejemplo. Mira que me extraña.

El malcriado: Falto de la educación adecuada desde su más tierna infancia, el malcriado demuestra sus carencias de la forma más diversa durante sus viajes. Menosprecia a la población local, a la que suele considerar inferior. Deja basura en los espacios naturales por donde pasa. No cuida, o incluso destroza el legado dejado por generaciones anteriores en forma de patrimonio. Intenta entrar sin pagar en los museos o sitios arqueológicos cuyo acceso lo requiere. Trata de acceder a espacios donde no está permitido. Prueba, en definitiva, que la actitud más necesaria que debe tener todo viajero que se precie de serlo es, sin ninguna duda, el respeto por los lugares que visita y sus habitantes.

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35 pensamientos en “13 tipos de viajero a los que pongo peros

    • No creo que tu estés encuadrado en ninguno de ellos, Joaquín. Aunque no te conozco demasiado, aprecio tu educación y tu interés por el patrimonio de los lugares que visitas.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  1. Creo que todos hemos coincidido con varias de estas especies. Las hay más molestas que otras, las peores son sin duda las que te afectan en el propio viaje. Al final son especies que son reflejo de lo que vemos en el día a día, sin necesidad de viajar.

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    • Sin duda. En el viaje de la vida, que es la aventura más grande que pueda existir, todos y cada uno de estos especímenes son habituales. Y desde que existe internet han proliferado considerablemente. Creo que vamos a peor, lamentablemente.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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    • Supongo que habrá de todo, pero no entiendo esa manía que tienen algunos con mostrar los pìes. Debe ser una especie de fetichismo oculto que los lleva a ello.

      Muchas gracias por tu comentario.

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  2. Me he reído un rato.
    Quizás con el que más me identifico es con el zampabollos, confieso que en algunos viajes si surge la ocasión me pongo morado. Aunque en mi descargo puedo decir que lo hago pagando.
    También he ejercido alguna vez (he de admitirlo) de sabidillo.
    Por otro lado me veo a años luz del conectado, el almodóvar y el selfies. (Soy un desastre como blogger, y en eso tan chulo que llaman marca personal, perdón quise decir branding personal).
    Por ultimo añadir uno, el antinacionalisto, es el reverso del nacionalisto (España es una mierda, si tuviéramos esto en España, igualito que en España, ya quisiéramos en España, en España todo está mal cuidado, aquí sí que saben) Normalmente actúa en dos casos, cuando hay un extranjero delante perteneciente a un país con mayor índice de desarrollo que España, busca su comprensión, que le entienda y le dé una palmadita, o bien quiere demostrar que es un tipo racional y cultivado, por lo tanto considera que el apego a la tierra propia es algo primario y pasional y el está por encima de eso.
    No puedo evitarlo cuando me topo con el nacionalisto, me vuelvo antinacionalisto, y cuando me topo con este último me vuelvo nacionalisto.
    Saludos

    Por cierto a muchos les pongo cara.

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    • Lo has descrito a la perfección. También he tenido que sufrir a algunos antinacionalistos contumaces e incluso es probable que en alguna ocasión me haya comportado como tal, aunque solo en momentos muy puntuales. Seguramente debido a mi origen extremeño, donde tendemos a valorar más lo de fuera que lo nuestro.

      Puesto a confesar mis pecados, donde me veo más reflejado es en el nota, especialmente cuando era más joven. Por suerte, creo que se me ha ido quitando aunque todavía me avergüenzan algunos de mis comportamientos pasados.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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    • He visto algunos messi que me han dado hasta vergüenza ajena por su forma de comportarse. Creo que el regatear para ahorrarse unos centimillos y luego poder presumir de lo barato que has comprado es un claro síntoma de inmadurez. Desde luego, yo no he regateado jamás. Prácticamente nunca compro nada cuando viajo, pero las veces que lo he hecho acepto el primer precio que me dan si me parece justo. Y si no, me voy a otro sitio y listos.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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    • Estos deben ser del tipo viajero pelotudo, por su afán de mostrar las pelotas. Pero apuesto a que no se atreverían a hacerlo en la Explanada de las Mezquitas, por ejemplo, porque correrían un serio riesgo de quedarse sin ellas. Hay gente pa tó.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  3. jejeje, me he reído un rato. A varios especímenes les he puesto cara, desde luego (y ya no hablando de blogueros, si no también de conocidos que no tienen nada que ver con la blogosfera). Y tampoco voy a negar que en más de alguna ocasión habré actuado como alguno de ellos. En especial me encanta disfrutar de los desayunos buffet! En cambio, soy incapaz de hacer un selfie con cara y ojos. Solo lo intenté delante de la Catedral de Ulm y necesité 5 o 6 intentos… Casi que el que me da más “rabia” es el espiritual. Incluso hay algunos que al llegar al destino se quitan los zapatos y son capaces de andar durante 15 días descalzos. Eso es más auténtico, incluso. Desde luego, al llegar a occidente, ni se les ocurre…

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    • He conocido viajeros de tipo espiritual que dan auténtica grima. En especial algunos que tienen auténtica fijación con la India, aunque, por supuesto, son incapaces de mudarse allí y vivir como ellos. Lo de descalzarse nada más llegar y estar todo el viaje sin zapatos también es un clásico. Quizás no se han dado cuenta de que mucha gente en esos lugares va descalza no por gusto, sino porque no pueden permitirse comprar calzado. En según que casos tal comportamiento puede ser hasta un insulto hacia la población local.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  4. Que grande eres Floren !!
    Mira que hacia tiempo que no leia algo de este nivelazo y que envidia cochina tengo de no haberlo escrito yo misma!

    Con el paso del tiempo todos estos personajes caen por su propio peso, “miles de fans” no son tontos y tarde o temprano descubren que les pagan los reportajes… me alegra mucho que Jorge Sanchez (y no soy su fan porque ya sabes lo que pienso de presumir de países) se diera cuenta y los quitara de sus listas de “viajeros” porque de eso no tienen un pelo.-

    Te falto un espécimen que se “mezcla” en varios de estos perfiles … los ego bloggers y que compran miles de fans en todas las redes sociales y hasta un niño pequeño ve que son de pago (no entiendo como no lo ven los patrocinadores) , 600000 fans y 16 likes en facebook, 50 mil seguidores en twitter y un Rt milagroso, 10000 instagram y menos likes que la cuenta de un adolescente que tiene 40 amigos …

    Saludos … desde un sitio en el que te gustaria jubilarte Montevideo, estoy por aqui antes de saltar a Bolivia y subir por tierra hasta Colombia … (o eso espero) porque este viaje lo aborte ya 2 veces en Peru y como dicen no hay dos sin 3 cuando llegue a Ecuador beso el suelo ecuatoriano no lo dudes !

    Un abrazo enorme y que par de birras no bebimos juntos … hubieramos disfrutado como enanos…. ya tendremos ocasion espero !!

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    • Seguro que tendremos ocasión de bebernos juntos ese par de birras, Any. Y nos entenderemos bien, estoy seguro, porque hablamos el mismo lenguaje que es el de la honestidad.

      Los ego bloggers son cada vez más abundantes, están creando un imperio al mando de su gran jefe y gurú, ése que siempre vuelve a casa por Navidad. Pero la resistencia continúa y también creo que cada vez hay más viajeros que no prestan atención a sus profecías. Deberían saber tanto él como sus adeptos que quienes más alto suben son quienes desde más alto caen.

      Te agradezco mucho tus palabras y me alegra mucho que disfrutaras con el post.

      Un abrazo.

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    • Me alegra haberte hecho reír con el artículo, Verónica. Lo de sabidillos, creo que muchos lo hemos sido en alguna ocasión, aunque particularmente prefiero no hacer ostentación de mis conocimientos en ningún ámbito. Porque, en el fondo, es mucho más lo que desconozco que lo que he podido llegar a aprender.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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    • Jajaja, muy bueno que no te sientas identificado con ninguno de estos especímenes. Seguro que hay pocos que puedan decir lo mismo, yo incluido.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  5. Qué grande eres, Floren!!

    A medida que iba leyendo cada tipo de viajero, inconscientemente le iba poniendo cara y nombre a más de uno, sobretodo a los “saltimbanqui” y a los “espirituales”… yo creo que te has dejado algunos más o que incluso te daría para hacer una segunda parte, como hemos comentado alguna vez en privado, pero tampoco era para hacer más sangre con el asunto.

    Por fin un post original y divertido, un soplo de aire fresco en un mundo blogueril que da bastante asco y que cada día nos produce bastantes náuseas de lo que escriben y presumen algunos.

    Un abrazo!

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    • Te agradezco tus palabras, Òscar, aunque ya sabes que solo soy grande de tamaño.

      Con tu permiso, te tomo la idea sobre una segunda parte, es posible que la haga algún día. Creo que casi todos los que nos movemos en este mundo hostil de los bloggers de viaje en castellano conocemos a muchos que cuadran perfectamente con algunos de los tipos de viajeros aquí descritos. Aunque he de decir que en casi todos los casos he intentado describirlos en general, sin intentar adaptarlos a nadie en concreto. Pero pienso que a algunos les sientan a la perfección estos roles.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  6. yo creía que era un poco de todos hasta que he llegado al saltimbanquis. Lo intento pero cada vez me cuesta más estos movimientos descontrolados. Últimamente sólo con andar todo el día por ahí ya llego al hotel como un airgamboy :)))

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    • La verdad es que a la mayoría de los saltimbanquis que veo por las redes sociales se les ve un cierto agobio para levantar un palmo del suelo. Deberían de ponerse más en forma y a algunos les aconsejaría que dejaran de intentarlo, porque estos esfuerzos a ciertas edades pueden resultar letales. Hay que saber retirarse a tiempo.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  7. Que buenas risas me he echado con algunos tipos, como el “conectado”, el Almodóvar, o el “malcriado”. Este último me produce especial alergia. Saludos

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    • La pena es que los viajeros del tipo malcriado son cada vez más abundantes, lo cual dice mucho de esa falta de respeto y ese pasar por encima de lo que sea con tal de cumplir tus objetivos tan en boga en la sociedad occidental. Por supuesto, siempre con una cámara delante, porque si no subes a internet actuaciones tan irrespetuosas e irresponsables como algunas es como si no se hubieran producido. Quienes no demuestran respeto durante sus viajes es muy probable que tampoco lo hagan en su vida cotidiana.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  8. Florencio, nos encantas….y no decimos que grande eres pq ya tienes varios. Conectados y Leyéndote mientras diluvia en Bratislava..
    Y si hubieras puesto nombres habrías incendiado la red???

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    • El encanto es mutuo. Lo de los nombres, lo hice posteriormente y no sé si se llegó a incendiar la red pero sí que algunos no se lo tomaron demasiado bien. Allá ellos, parece ser que quien afirmó que las verdades ofenden llevaba razón.

      Muchas gracias por vuestro comentario y un abrazo.

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  9. Entono el mea culpa y confieso saltar en algunos sitios, buscar hoteles con conexión a Internet  (tampoco muero si no la hay pero lo intento) y ser un poco almodovariana en el sentido de que si se me olvida la cámara en un viaje lo viviría como un drama jajaja. En cuanto a los especímenes nota, malcriado y nacionalisto…es que no puedo con ellos, me superan… me he reído mucho. Ah también cae algún selfie!!

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    • No se puede ser perfecto, Pepa. Confieso que yo también me he dejado llevar por alguna de estas actitudes, aunque han ido perdiendo peso y convirtiéndose en simples anécdotas con el tiempo. Lo importante, creo, es mantener una línea, a pesar de que en ocasiones haya que desviarse algo de ella por diversas circunstancias. Me alegra haberte hecho reír.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  10. Pingback: 13 clases de bloguero de las que nada espero | fmanega por el mundo

  11. Otro post memorable que he vuelto a leer y me ha hecho tanta o más gracia que la primera vez. Aunque no puedo identificar a ningún blogero en concreto por mi falta de conexión con este mundillo, cuando por casualidad me topo en algún viaje (ya sea fugazmente o en alguna actividad organizada) con uno u otro tipo de la lista lo único que puedo hacer es sentir vergüenza ajena. De lo único que puedo pecar es de hacerme algún selfie, más que nada porque estaba harta de prestar la cámara y quedar o enana o gigante, pero como no tengo Instagram me espero a estar en casa para verlo.
    Por suerte soy tan sosa, sobre todo a ojos de estos especímenes, que difícilmente caeré en ninguna de estas actitudes, entre otras cosas porque me pilla a una edad en la que ya no estoy para tontunas.
    Un saludo

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    • Casi todos son identificables. De hecho algunos de ellos se ajustan perfectamente a algunos personajes bastante conocidos en el mundillo de los bloggers de viaje. Aquí ya nos vamos conociendo casi todos y más de uno se habrá dado por aludido con toda seguridad. Pero mi intención cuando escribí el post no era la de mandar mensajes ni aludir a nadie, tan solo hacer un compendio de lo que me he ido encontrando por ahí a lo largo de tanto tiempo.

      Muchas gracias por tu comentario y un saludo.

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