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Feria de las vanidades

Últimamente, cada vez que se aproximan estas fechas de mediados de enero vuelve a mi mente una vieja canción. Compuesta hace más de cuarenta años por Mick Jones y Joe Strummer, su título es I’m so bored with the U.S.A. y denuncia el hastío de sus autores con respecto a la política estadounidense de la época, que, dicho sea de paso, no ha variado un ápice desde entonces. A pesar de lo que el título sugiere, el aburrimiento de los líderes de The Clash no tenía que ver con los gringos en sí, sino con la palpable americanización de su tierra británica. De igual manera, mi hartazgo con una feria que en estas primeras semanas del año se celebra en Madrid no tiene que ver con el turismo propiamente dicho, sino con el consumismo creciente que invade el sector.

Probablemente tú, lector, no hayas entendido absolutamente nada de lo mencionado en el párrafo anterior. Bien, procedamos a desencriptar el mensaje oculto. FITUR es una feria internacional de turismo que se celebra habitualmente en esta época invernal del año en tierras madrileñas. Con el paso del tiempo ha ido creciendo de manera considerable, hasta convertirse en una especie de bola de nieve gigantesca que se desliza ladera abajo a toda velocidad y resulta casi imparable. Se debe ello tanto a la inercia como al devenir de los viajes como bien de consumo en la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del siglo XXI. Los tiempos en los que el hecho de viajar denotaba cierto romanticismo pasaron a la historia y han virado hasta convertirlo en un producto de consumo cuyo único fin es el de ser usado y tirado.

Así que cada vez que empiezo a leer en las redes sociales términos como FITUR, bloggers, desvirtualizar y poner cara entiendo que ha llegado la hora. Un microcosmos digno de cualquiera de las entregas de Star Wars está presto a hacer su aparición. Gurús en busca de adulaciones. Trepas dispuestos a arrastrarse cual ofidio con tal de conseguir plaza en un blogtrip. Buscones bien puestos en el fino arte de la genuflexión doblando el espinazo ante cualquier indicio de presencia de sus ídolos blogueros. Aspirantes a influencer intentando vender la moto a agencias de viaje y touroperadores. Y hasta algún que otro intocable atónito ante el deplorable espectáculo representado ante sus ojos y que cada pocos minutos tiene que salir a la calle debido al irrespirable ambiente provocado por tanto ego suelto.

Cuando se acerca la hora del almuerzo, todos ellos mutan ipso facto en canaperos de pro, dispuestos a arremangarse el traje y luchar hasta la extenuación por un, frecuentemente, mísero bocado del que dar cuenta. Sonrisas hipócritas, afirmaciones del estilo de me ha encantado tu último artículo, por supuesto sin haberlo leído, brindis superfluos por viajes que nunca serán, proyectos irrealizables, deseos imposibles. Todo sirve con tal de aparentar lo que nunca serás y, quizás si tienes suerte, gozar de cinco segundos de gloria haciéndote un selfie junto a ese gurú al que admiras y al que te gustaría camelarte para que te tenga en cuenta en sus oraciones futuras en forma de menciones en su blog.

Resulta difícil admitir que FITUR ha trascendido el ámbito de lo puramente turístico y ha devenido en una enorme demostración de egos. Nunca creí que echaría de menos aquellos tiempos en los que una masa informe de gente se desplazaba casi sin tocar el suelo de un stand a otro con el único fin de hacerse con el mayor número de folletos posibles. Al menos entonces se respiraba ilusión por el viaje y no exclusivamente por el negocio. Cuando, por fin, todo termina afloran por última vez las sonrisas falsas y las palabras vacuas y carentes de contenido. Invisible en una esquina, el intocable se siente realmente aliviado y feliz de que esta auténtica feria de las vanidades haya finalizado por fin.

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4 pensamientos en “Feria de las vanidades

  1. Hola! Para mi va a ser la primera vez en FITUR y después de leerte, la verdad es que se me están quitando un poco las ganas. A pesar de llevar tres años ya por aquí, no conozco a casi nadie. Aún así, empiezo a darme cuenta de lo que hay en este mundillo y de lo superficial que es la gente que va de que viaja para enriquecer su espíritu, para crecer como persona o blablabla… Algo falla en muchos, por suerte no en todos. O están viajando poco o no se aplican demasiado el cuento.
    Llevo leyendo muchos comentarios tuyos últimamente, había oído hablar de ti en algunos otros y sinceramente te admiro porque tienes los c…….s de decir las cosas alto y claro (aunque no siempre estoy de acuerdo en todo lo que dices).
    Así que a partir de ahora tienes por aquí una fiel seguidora (que no palmera, ya no tengo edad de esas cosas).
    Un abrazo
    Carmen

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    • Nada más lejos de mi intención que intentar quitarle las ganas a nadie de que se acerque a FITUR. Al contrario, creo que es una experiencia interesante y que todos los blogueros de viaje deberían experimentar en alguna ocasión.

      Sin embargo, apelando al espíritu crítico que supongo que todos tenemos, para mí fue una experiencia bastante decepcionante la única vez que lo viví como blogger, hace ahora un par de años. El consumismo desaforado, sea de viajes o de lo que sea no es para una persona tan austera como lo soy yo.

      Tienes toda la razón en la superficialidad tan habitual en este mundillo. Tampoco es que yo sea alguien demasiado espiritual pero me asquea ver a quienes tratan por todos los medios, no importa si son deshonestos o no, de vivir del viaje. Un concepto tan puro como el de viajar está siendo contaminado cada vez con más asiduidad y eso me impide ser indiferente, aunque muchas veces me he arrepentido por ello.

      Te agradezco enormemente tus palabras y espero que tu experiencia en FITUR sea positiva.

      Muchas gracias por tu detallado comentario y un abrazo.

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  2. Un relato crudo y despiadado 😌 aunque no voy a decir que inverosímil, ya que mentiría. No he ido a Fitur, mi compa de blog pidió acreditación como blogger y se la denegaron (pocos seguidores blabla…) En 2016 fuimos al WTM de Londres y siendo unas pipiolas en este mundillo lo pasamos genial, hubo empresas que nos recibieron, e incluso nos invitaron a un blogtrip (sin arrastrarnos ni pedirlo) Siempre que un contenido del blog es patrocinado (muyyyy pocas veces) lo advertimos al inicio del post. Tuvimos la ocasión de conocer personalmente a gente a la que seguíamos, con mucha más trayectoria y seguidores, y para mi sorpresa, la mayoría resultó ser gente humilde y encantadora. Conocimos el trabajo increíble y el enorme talento de otros (me viene a la cabeza ahora mismo una chica alemana con unas fotos de Vietnam 😱😱) Tengo que decir que también sufro cierto hartazgo de corrillos y grupitos yupiguay en este mundillo, pero aplico la máxima de vive y deja vivir. Cuando empecé con mi anterior blog allá por 2008/09 las cosas eran muy distintas y las RRSS no tenían tanto peso, a lo mejor si hubiese aceptado las propuestas de publi etc que me llegaron, sin yo buscarlas, mi situación sería distinta. A veces echo de menos a aquellos lectores que me seguían cuando no tenia idea de que era el SEO, ni puñetera falta que hacía 😁. Anda que… me he quedado tan «agustito» Un saludo

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  3. Estoy totalmente de acuerdo con tu escrito, aunque creo que te quedas corto en las “criticas”. Fitur fue, una necesidad en un determinado tiempo para mostrarnos al mundo e intentar captar visitantes, pero, los tiempos han cambiado y ahora todo se obtiene por internet. Yo he estado en el sector turístico unos pocos años y antes necesitabas de Fitur para obtener información (folletos) contactos con agencias internacionales, hoteles, compañías aéreas, etc. etc. pero actualmente, o no encuentras a nadie, compañías aéreas, hoteles…. ahora es más de Comunidades del país, y muchos países sudamericanos que vienen porqué aquí tienen ventajas (económicas) y los primeros porqué lo pagamos entre todos.
    Los tiempos han cambiado, y para hacer una promoción de una determinada zona turística, hay infinidad de medios, la prueba es que la Feria en si a perdido muchas marcas.
    Por otro lado la feria al principio tenía 3 días exclusivamente para profesionales y el fin de semana para el público que venia a arrasar con todo, folletos, bolígrafos, posters…… Uno de los años, la persona que esta en el stand de fin de semana fue al lavabo, y cuando regreso, se lo habían llevado todo, pero, todo, todo.
    Un comentario cruel (estaba cabreado del público) que hice a un anciano que iba cargado con varias bolsas de folletos, “disculpe, pero usted no vivirá tantos años como para disfrutar de todos estos viajes”.
    En los últimos años, desde el primer día los pabellones se llenan de gente, que nada tienen que ver con la profesionalidad, te vienen, no a comprar, a vender, toallas, servicios de catering, bolsas, ofertas de imprentas, y últimamente los bloggers. Por ello han crecido otras ferias, exclusivas para profesionales y Fitur como otras muchas son una exposición de las regiones y países para justificar sus acciones promocionales.
    Y una cosa que siempre he odiado de Fitur, más o menos 25 ediciones, LAS COLAS, nunca han sabido gestionar el público asistente.

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