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11 cosas que no hago (y nunca haré) cuando blogueo

Participando de esa tan estúpida como ridícula moda de las cadenas en las redes sociales, hace unos meses centenares de blogueros se dedicaron a desvelar sus intimidades contando cosas que no saben hacer cuando viajan. Debo admitir que pasé algún buen rato, incluso echándome unas risas, con las tonterías que contaba el personal. Aunque no pudiera evitar en cierto modo sentir vergüenza ajena, que en el fondo no es más que una modalidad de empatía. A pesar de que ninguno se atrevía a mencionar sus carencias educativas, evidentes entre los bloggers de viajes, ni las relacionadas con el sexo, tema tabú entre los viajeros, algunos declaraban ser incapaces de montar en bicicleta, de hacer la maleta en poco tiempo o de evitar hacerse selfies. Todo muy preocupante, como podéis comprobar.

Por supuesto, decidí no subirme al carro y obviar el tema, aunque una de las cosas más importantes que no sé hacer cuando viajo, y también cuando no lo hago, es mentir. Debido a ello y, por qué no decirlo, a la cantidad de farsantes que pululan por este surrealista mundillo de los blogueros de viaje me he decidido a abrir mi propia cadena, aunque sé positivamente que no la seguirá nadie. Aquí tenéis no una, ni dos, ni tres, sino hasta once actitudes que suelo evitar siempre que blogueo. Y tú, ¿qué cosas eres incapaz de hacer cuando te aplicas a esa tan ardua tarea de bloguear?

No plagio: Aunque algún descerebrado me haya acusado de plagiar, en mi vida lo he hecho y reto a quien así lo crea que lo demuestre. No cabe duda de que he sacado datos de Wikipedia y otras fuentes de internet, pero siempre los he reescrito a mi manera, intentando evitar cualquier similitud con el original en la manera de lo posible. En tiempos en lo que el copia-pega es una actitud habitual, me enorgullezco de no haberlo practicado jamás.

No me convierto en hombre-anuncio: Cuando echo un vistazo a algunos blogs, especialmente a los que más éxito tienen, me parece ver a sus autores en el papel de aquellos hombres-anuncio que pululaban por la Gran Vía madrileña décadas atrás. Gafas de sol, bañadores, ensaladas, condones, hoteles, restaurantes, compresas, seguros…da la impresión de que la antiguamente noble actitud de bloguear ha pasado a convertirse en un circo donde todo se compra y se vende. No para mí, en todo caso.

No cuantifico el éxito en número de visitas: Relacionado con el párrafo anterior, la opinión general es que los blogs más exitosos son los que más visitantes tienen. Completamente erróneo, en mi opinión, y más en un país como España donde la prensa más leída son las revistas del corazón y los programas de TV más seguidos son los de cotilleos. Los blogs de viajes no son la excepción y los más visitados, que no leídos, suelen tener una calidad ínfima. Si buscas fotos de individuos dando saltitos que no levantan un palmo del suelo, mejor no te pases por aquí.

No abuso de la imagen de menores: Pocas cosas más lamentables he visto que el abuso de las imágenes de menores con fines comerciales. Si además son tus propios hijos, me parece repulsivo. Y si encima son bebés, es repugnante. Las fotos de mis hijos las tengo muy limitadas, por consiguiente. Y los artículos sobre eso tan a la moda como lo es el hecho de viajar con niños se limitan a tan solo un elemento. Que, por otra parte, a veces me arrepiento de haberlo escrito.

No compito: La inmensa mayoría de los blogueros, buena parte de ellos autodenominados influencers, suelen tener un ego tan grande que no les cabe en el monasterio del Escorial. No es de extrañar que se pasen el día compitiendo a ver quien ha viajado más, cual es el blog con el mejor diseño, quien merece llevarse el premio PICOT o cual debería viajar gratis a Kerala. Jamás me pillaréis en una de ésas, siempre he sido una persona humilde y austera y nunca entraré en ese tipo de juegos.

No intento posicionarme: Otro tarado de los que hay tantos en este mundillo me acusó en una ocasión de escribir este artículo con la simple intención de posicionarme. Para los no iniciados, esto significa intentar situarse en las primeras posiciones de los buscadores con el fin de generar visitantes a la página. Como ya he aclarado anteriormente, no busco visitas, así que ¿para qué iba a perder mi tiempo intentando situarme en Google? Mi ego es muy pequeñito y se sacia rápido, al contrario que el de tantos otros.

No rendo pleitesía al SEO: Es decir, no escribo de forma que mis entradas aparezcan en las primeras posiciones de papá Google. Lo hago con total libertad, de la forma más imaginativa posible y sin tener que repetir palabras clave hasta la saciedad con el único fin de que una legión de turistillas me hagan preguntas absurdas. Si necesitas saber cómo se llega a la torre Eiffel sin pasar por Pamplona, recurre a algún influencer, que estará encantado de ayudarte. Previo paso por caja, por supuesto.

No trepo: Dice el refrán que quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. En términos blogueros, esa sentencia significa que hay que acercarse en lo posible a los gurús, a ésos que más seguidores mueven. Debido al principio de acción y reacción, mi caso suele ser el contrario. Huyo de los gurús, sus acólitos y el resto de influencers como alma que lleva el diablo. No sea que se me pegue alguna de las cualidades que los han llevado a lo más alto.

No aporto datos prácticos: No me cabe duda alguna de que aportar datos prácticos en tu página está muy bien y sirve de mucha ayuda a quienes están buscando información para un viaje. Pero, en mi caso particular, hay un par de connotaciones que lo hacen inviable. Una es la imposibilidad que tengo para recordar este tipo de datos. La otra es que trato de evitar recurrir en la manera de lo posible a lo efímero. Traducido esto, significa algo así como que si una comida te ha costado diez euros en cierto restaurante romano, pongamos por caso, cuando pasen dos años ese mismo almuerzo valdrá el doble o es posible que el local haya cerrado ya. Prefiero hablar de sentimientos, que ésos perduran para siempre.

No escribo sobre lugares donde no he estado: Lo de escribir sobre lugares donde has estado solo en tu imaginación, aportando contenido y fotografías extraídas de internet es todo un clásico y va cada vez a más. Debo ser muy friki, pero tal comportamiento me parece de una deshonestidad alarmante y más cuando quienes lo practican suelen tener fines comerciales en la inmensa mayoría de las ocasiones. No os fiéis de quienes os aconsejan visitar determinados lugares, porque es muy posible que jamás hayan estado por allí y tan solo den consejos porque cobran por ello.

En definitiva, no trato de engañar a mis lectores: Entre mis innumerables defectos no se encuentra el de engañar a nadie. Soy transparente, se me ve llegar desde lejos y, sobre todo, estoy eternamente agradecido a quienes pierden su preciado tiempo en leer mis divagaciones. Así que, os gustarán o no mis fotografías, coincidiréis con lo que intento transmitir u os parecerá irrelevante y discreparéis o estaréis de acuerdo con mis opiniones. Pero podéis estar seguros de que toda la información aportada en este blog lo está desde un punto de vista completamente honesto. No creo que todos puedan decir lo mismo en este gremio.

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13 pensamientos en “11 cosas que no hago (y nunca haré) cuando blogueo

  1. Hoy en día, ser sincero y directo está casi prohibido. En una cultura donde el “quedar bien” es más importante que el ser como uno es, que alguien vaya de frente sorprende, y mucho. Debo decir que yo sí que intento dar algunos datos prácticos, sobre todo, porque cuando yo lancé mi primer blog de viajes, en el 2008, ésa era mi finalidad, la de proporcionar unos datos prácticos que, por aquél entonces, eran difíciles de encontrar. Incluso a veces las guías de viaje no los tenían (cultura del copia y pega de la edición anterior a la siguiente). Cuánto más conozco este mundo, y la moda de los influencers, menos me apetece ser uno de ellos. Un abrazo

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    • El gran problema de este mundo de los blogueros de viaje en España es que son demasiados perros para tan poco hueso. Metafóricamente hablando, por supuesto. Son tantos intentando quedarse con cuotas publicitarias y patrocinio de las OTs que tocan a más bien poco y eso no les interesa a algunos, que hacen lo posible por copar el mercado. Como la vida misma, vamos.

      Los datos prácticos están muy bien para un periodo de tiempo determinado, luego dejan de tener vigencia y hay que revisarlos. Si alguien pudiera conseguir esto para un número alto de destinos y estando siempre actualizados probablemente lograría el blog de viajes perfecto. Pero es prácticamente imposible, no lo consiguen ni esos gurús que van todo el tiempo de viajes pagados porque su realidad está bastante distorsionada.

      Ser sincero hoy día lo único que hace es crearte problemas, sin duda.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  2. Acertada reflexión que se sale de lo habitual y aunque sea sólo por eso ya merece un aplauso. Coincido en lo esencial contigo salvo en lo de los datos prácticos, es lo primero que busco porque me gusta llevar los viajes muy planificados, para mí es primordial no perder el tiempo una vez en el sitio, pero tienes toda la razón en que es una información muy sensible que se queda desfasada con demasiada facilidad, por eso normalmente prefiero consultar foros (que también están llenos de “expertos”) o ir directamente a las fuentes para asegurarme de su validez. Con todo, intento reflejar lo que a mí me ha sido útil, al menos durante un corto lapso de tiempo puede servirle a alguien, y también me gusta recomendar los servicios que por su calidad entiendo que merecen ser mencionados aparte, de la misma forma que critico lo que ha estado mal.
    Lo que nunca se encontrará en mi blog es “los mejores restaurantes de xx ciudad” o “las diez playas más bonitas del mundo”. Puedo hablar de restaurantes, hoteles, playas, monumentos, y un largo etcétera de actividades a cual más variada, pero siempre incidiendo en el hecho de que aunque a mí me hayan gustado no por ello han de ser necesariamente los mejores, para saber cuáles son es preciso haberlos conocido todos y como eso es materialmente imposible cuando me topo con algún blog de este estilo huyo porque siempre sospecho que algo hay detrás y no precisamente bueno, ya sea interés crematístico o simple arrogancia. Quizás esté muy equivocada pero mi me transmite esa sensación.
    Por el resto, me sumo a los demás puntos que desarrollas (sobre todo en el de los niños porque como no tengo me resulta muy fácil) y por eso no puedo seguir la cadena pues en este caso sí que sería un verdadero plagio!! Bromas aparte, por todo lo que expones y otros motivos ya sabía incluso antes de que mi blog naciera que no pasaría nunca de ser un simple hobby, pero yo disfruto haciéndolo y para mí eso ya es suficiente recompensa.
    Perdona por la extensión del comentario pero es que cuando algo me interesa empiezo y me cuesta mucho parar.
    Un saludo

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    • No te preocupes por la extensión del comentario, me parece muy sensato y coincido contigo en la esencia del mensaje.

      Yo escribo posts “recomendando” lugares y entrecomillo porque creo que jamás en mi vida he intentado convencer a nadie de nada. Si escribo, por ejemplo, sobre un número determinado de iglesias ortodoxas lo hago más bien para recordar y re-aprender sobre ellas. Nunca uso títulos del estilo de “Los 10 lugares más bonitos” o similares, primero porque no he visto todos y luego porque prefiero no repetirme cuando escribo. Aunque quizás haga una excepción y publique un post titulado “Las 10 capitales de provincia españolas más bonitas” puesto que ésas sí las he visto todas y no me repetiría al no tener un título similar hasta la fecha. 🙂

      En cuanto a los datos prácticos, entiendo que aportan mucho al lector aunque también a veces pueden confundirlo un poco, puesto que cada uno vemos la vida con ojos diferentes. Aunque no es eso lo que busco cuando leo blogs de viajes, creo que ese tipo de posts ayudan mucho más que los míos, que suelen ser una especie de divagación permanente.

      Me alegra que disfrutes escribiendo tu blog, ésa es precisamente la clave del éxito y no el número de visitas en mi opinión. Yo seguiré escribiendo mientras me resulte satisfactorio. Cuando deje de serlo lo abandonaré, como ya hice en otra ocasión, independientemente de que tenga decenas o miles de lectores.

      Muchas gracias por tu comentario y un saludo.

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  3. Muy de acuerdo contigo en casi todo menos en los datos prácticos que yo sí suelo aportar. Aunque es cierto que es lo que más puede variar y de hecho varía (esto es obvio e inevitable) me gusta aportarlos ya que, aunque cambien, siempre tendrás un referente y datos de cómo eran antes: precio, horario, si un monumento estaba abierto al público y ya no, acceso, etc.

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    • Sin duda, los datos prácticos aportan mucho al lector aunque se corre el riesgo de quedar desfasado. Lo ideal sería mantenerlos permanentemente actualizados, aunque eso resulta casi imposible salvo si el blog se centra en un número muy limitado de lugares. Pero creo que ese tipo de información es la que buscan los lectores habituales de los blogs de viajes, por lo que seguramente estés en el camino correcto.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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  4. Comparto muchas de tus ideas, no en todo claro, pero es bueno ser consecuente con tus ideas, yo recién comienzo en esto y lo hago porque me gusta, pero veo cada vez más seguido esta lucha sobre todo entre españoles que son en gran medida la referencia en blogs de viajes en este idioma por romper con los grupos. En lo personal no es algo que me importe mucho, pues mi público es más de américa sin embargo me recueda mucho las peleas absurdas que existen entre mis compatriotas tratando de demostrar que país es mejor…en fin, considero que cada quien tiene los seguidores que gustan de su blog y ojalá sigas creciendo con tus artículos que en lo personal me gustan, saludos desde Montréal

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    • Te agradezco tus palabras y comparto yo también bastantes de las ideas que despliegas en el post introductorio que haces en tu blog.

      Hablar de esa lucha que mencionas entre los bloggers de viaje españoles daría para mucho, casi para un libro. Este mundillo ha evolucionado bastante en los últimos años, en mi opinión para mal porque se ha convertido en mucho más insolidario de lo que solía ser. Lo cual me parece triste, porque la competitividad es cada vez más creciente y eso lleva a peleas absurdas como las que indicas que suceden entre tus compatriotas. Veremos como sigue evolucionando el tema, pero las sensaciones que me produce no son buenas.

      Muchas gracias por tu comentario y enhorabuena por tu blog.

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  5. Qué quieres que te diga, Floren, estoy completamente de acuerdo contigo. Aunque yo sí tiendo a agregar algunos “datos prácticos” (aunque soy plenamente consciente de su caducidad) por lo demás, suscribo todo lo que mencionas, palabra por palabra.

    Y quiero remarcar el tema del uso de menores, que me parece algo horroroso. Hacer “pública” la imagen de un menor es bochornoso ¿Ninguno se ha parado a pensar en que se le quita el anonimato a ese menor que algún día se convertirá en adulto y que no habrá podido elegir? En fin, cada cuál que haga lo que quiera con sus retoños pero, particularmente, me parece terrible…

    Y lo del SEO… en fin. Así pasa, que entre que es probable que muchos de los que escriben tengan pocos recursos lingüísticos y narrativos, le agregas el SEO… te encuentras “artículos” que parecen escritos por niños de cinco años; repitiendo constantemente lo mismo.

    En fin, que comparto tu opinión. Punto a punto. Claro, conciso y coherente, como siempre 🙂

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    • El abuso de la imagen de menores que algunos hacen me parece indignante. Aún peor cuando se trata de sus hijos porque no son conscientes del daño que pueden causarles o lo son y no les importa, lo que sería más grave aún. Pienso que debería cambiarse la legislación actual de forma que pudiera evitarse esta especie de mendicidad virtual que algunos realizan con el uso (y abuso) de la imagen de sus hijos.

      Lo del SEO me llega a resultar hasta divertido, aunque hay artículos que me producen vergüenza ajena. Pero parece que así les llueven las visitas, por lo que la mayoría prefieren cambiar calidad por cantidad. Si es que tienen recursos para ello, que muchos ni eso. Una prueba más de la sociedad de mentira en la que vivimos.

      Tus posts están siempre muy bien escritos y llegan a un nivel de detalle al que yo no consigo aproximarme ni de lejos. No considero que abuses de datos prácticos como hacen algunos y los que aportas tampoco creo que sean de caducidad inminente. En general, me parecen muy beneficiosos para tus lectores.

      Muchas gracias por tu comentario y un abrazo.

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