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De cara al sol

Algo debe de tener el emplazamiento donde está situada la actual ciudad libanesa de Baalbek porque prácticamente todas las civilizaciones que en el Mediterráneo han sido han tratado de establecerse allí. Sus primeros pobladores fueron los fenicios, que en este lugar crearon una especie de santuario u oráculo dedicado al dios Baal, divinidad relacionada con el sol de quien el asentamiento acabaría tomando su nombre. Muchos siglos más tarde los helenos llegaron a Baalbek y fundaron un templo dedicado a Helios, también personificación del sol en su cultura. Los romanos no podían ser menos y tras conquistar la ciudad dedicaron su culto a Júpiter adaptándolo al astro rey, para lo cual crearon una imagen del dios que incluía rayos solares y a la que dieron el nombre de Júpiter Heliopolitano. No faltaron los cristianos, que construyeron una iglesia para santificar el lugar, ni posteriormente los musulmanes, que lo conquistaron al mando de Saladino y dejaron su huella en forma de mezquita.

Seguramente fue bajo dominio romano cuando Baalbek alcanzó su mayor esplendor. Fue entonces cuando se construyó el denominado templo de Júpiter, imponente edificación del siglo I que se convirtió en la de mayores dimensiones durante el tiempo en el que se desarrolló esta civilización. Aún quedan en pie seis enormes columnas, cuyos cerca de veinte metros de altura y dos metros de diámetro realmente impresionan al situarse junto a ellas. Albergaba una estatua del mencionado Júpiter Heliopolitano, al parecer de medidas considerables también, y era, por consiguiente, el lugar más sagrado de la ciudad, atrayendo a un número importante de peregrinos en la época.

Tan colosal construcción estaba situada en uno de los extremos de una explanada comúnmente conocida como Gran Patio. Para soportar todo el conjunto y compensar los desequilibrios del terreno se construyeron unos muros laterales, formados por bloques graníticos de unas trescientas toneladas de peso cada uno. Y para igualar el mayor desfase de uno de los laterales se colocaron tres bloques que se calcula pesan más de setecientas cincuenta toneladas por cabeza. Aún más increíble, existe un cuarto bloque abandonado en la cercana cantera donde fue tallado, debido seguramente a la imposibilidad de moverlo, que pesa cerca de dos mil toneladas. Todavía circulan hoy día teorías que sostienen que la mastodóntica obra del Gran Patio fue realizada por extraterrestres.

Si el templo de Júpiter fue realizado en tiempos de Nerón y el Gran Patio cuando gobernaba Trajano, el cercano templo de Baco se construyó en la época de Antonino Pío. Este último es indudablemente el que presenta mejor estado de los tres que llegaron a coexistir en Baalbek y se trata de uno de los templos romanos mejor conservados del mundo. Aunque es conocido con el nombre del dios del vino, el santuario estaba probablemente dedicado a Mercurio, tal y como demuestra algún friso situado a su entrada. Suele asociarse, tal vez erróneamente, al culto de Baco por una serie de relieves en su interior que muestran escenas relacionadas con el consumo de algún producto euforizante.

Aunque los anteriormente descritos son los puntos de mayor interés en Baalbek, no son los únicos ni mucho menos. Se conserva un tercer templo, conocido como templo redondo por su característico diseño y presumiblemente dedicado a Venus. También un segundo patio, de planta hexagonal, que fue construido ya en el siglo III. Desde hace más de seis décadas se ha venido celebrando en el recinto el denominado Festival de Baalbek, con algunas interrupciones a causa de las diferentes contiendas que ha vivido el Líbano en los últimos tiempos. Parece ser que este año el evento tendrá lugar durante los meses de verano y ojalá no tenga que volver a suspenderse, pues la música es sin duda la mejor manera de rendir tributo a la ciudad del sol y sus creadores.

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8 pensamientos en “De cara al sol

  1. Espectacular. Este ya lo tenía anotado en mi larguísima lista de pendientes. Ni reencarnandome llegaré a ver todo lo que me gustaría.

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    • Lo trágico y lo maravilloso de esto de viajar es que nunca se ve todo lo que se desea y siempre surgen lugares nuevos para visitar. A ver si se tranquiliza un poco la situación y puedes ir al Líbano, porque te va a encantar.

      Muchas gracias por el comentario y un abrazo.

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