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Resurgiendo de sus cenizas

Pocas ciudades han sufrido tanto a lo largo de su historia como Varsovia. La capital polaca fue implacablemente destruida por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, en un ejercicio de sadismo sin precedentes. Sus dirigentes actuaron con un ensañamiento feroz, asegurándose de que la población quedara completamente arrasada y sus habitantes aniquilados. De esta manera, cuando acabó la contienda aproximadamente el 80% de las edificaciones de una localidad tan bella como ésta, a la que anteriormente se conocía como París del norte, habían quedado reducidas a escombros y más de medio millón de sus pobladores exterminados.

Reconstruir la ciudad parecía tarea imposible, más aún con el régimen dictatorial instaurado en Polonia tras la contienda, pero los animosos locales se aplicaron a ella con ilusión. Y sus esfuerzos no resultaron en vano, como lo prueba el magnífico aspecto que presenta la capital polaca en la actualidad. Pude darme cuenta de ello cuando pisé por primera vez Rynek Starego Miasta, plaza considerada el centro de la ciudad vieja de Varsovia. Edificada por primera vez en el siglo XIII, sus edificios presentaban un aspecto gótico que se transformó en renacentista tras una de las sucesivas reconstrucciones que ha soportado. Destruida con saña durante el periodo más negro que ha vivido la humanidad, su aspecto actual es muy atractivo, con edificios decorados con colores vivos que fueron en buena parte reconvertidos en cafés y restaurantes tras la feliz caída del comunismo.

No lejos de ella está localizada la llamada Plaza del Castillo, donde se encuentra la edificación homónima que servía de residencia a los reyes polacos. Su origen se sitúa en el siglo XIV y fue ampliada en el siglo XVII con el fin de albergar la corte de Segismundo III. Tiene una larga historia de destrucciones y reconstrucciones, la última después de ser bombardeada por las tropas nazis. En el centro de la plaza se levanta la denominada Columna de Segismundo, erigida a mediados del siglo XVII en memoria del monarca anteriormente mencionado. Como era de esperar, fue completamente demolida en 1944 y hubo de ser levantada de nuevo un lustro más tarde.

Entre las edificaciones religiosas de Varsovia destaca la archicatedral de San Juan, única entre las tres catedrales locales que tiene tal consideración. Se trata de una construcción gótica del siglo XIV que ha vivido numerosas vicisitudes en el pasado. Por supuesto, hubo de ser reedificada por completo en su estilo original tras ser derribada con explosivos a mediados del siglo XX. Menos dañada resultó la iglesia de Santa María, que tan solo perdió la cubierta y la parte superior de su magnífica torre, uno de los símbolos de la ciudad. Mantiene el aspecto gótico que tenía a comienzos del siglo XV y es considerada uno de los edificios más antiguos de la capital polaca.

Muy interesante resulta también la arquitectura civil en la villa, que conserva parte de las murallas defensivas que la rodeaban por completo en época medieval. Muchos edificios de interés se alinean a lo largo de Krakowskie Przedmieście, calle que parte de la plaza del Castillo y se dirige hacia la ciudad vieja. Uno de ellos es el palacio Tyszkiewicz, atractiva edificación neoclásica construida en la segunda mitad del siglo XVIII. Como no podía ser menos, fue quemado durante aquellos años de horror y rehecho posteriormente. Más grandioso es el palacio Wilanów, localmente conocido como el Versalles polaco. Se encuentra al sur de la población, junto a un brazo del Vístula, carismático río que sirvió de inspiración a artistas locales como Chopin y no lejos del cual se halla un museo dedicado a su figura.

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Un pensamiento en “Resurgiendo de sus cenizas

  1. La reconstrucción de Varsovia se limitó a unos pocos espacios y edificios sueltos que se repusieron siguiendo los planos originales; el resto de la ciudad se dejó vacía, como sigue estando hoy en parte, o se destinó a la construcción de viviendas baratas (lo que más se necesitaba entonces) y algunos equipamientos básicos. Me di cuenta de esto al visitar la ciudad, hace ya algunos años, y luego, investigando un poco sobre el tema, he descubierto que los arquitectos opinan que lo que se hizo en Varsovia fue una chapuza y no la reconstrucción integral que hubiera sido deseable. El propio Le Corbusier rechazó tajantemente participar en el proyecto, hasta tal punto le pareció incoherente.

    No, la verdad es que no me parece que Varsovia se deba poner como ejemplo de reconstrucción de una ciudad arrasada por la guerra. Sería casi tanto como hacerlo con Berlín, aunque la evolución de esta última fue más desfavorable al quedar dividida. En mi opinión, los ejemplos a tener en cuenta en ese campo serían más bien Budapest y Gdansk.

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