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11 fuentes que es bueno tener en mente

Palabra derivada del latín fons, que significa algo así como manantial, fuente aludía antiguamente a su sentido original de corriente de agua que mana del suelo de forma natural. Con el tiempo, la acepción del término fue evolucionando y pasó a referirse también al continente además del contenido. Así, pasaron a denominarse de esta manera diferentes construcciones mediante las cuales se proporcionaba agua potable a la población o que eran usadas para canalizar el líquido elemento y dedicarlo a diversos usos, especialmente decorativos. Por consiguiente, su funcionalidad original dejó paso a una serie de efectos puramente plásticos y cuya finalidad fundamental era la de captar la atención del viandante.

Posiblemente fueron los romanos quienes comenzaron a dar cierto toque estilístico a las fuentes. Para ello, las decoraban con máscaras de piedra o bronce que representaban figuras mitológicas. Más adelante, los musulmanes añadieron fuentes a sus patios y jardines para crear versiones en miniatura de los jardines del paraíso. Fue ya en la segunda mitad del siglo XVII cuando empezaron a adquirir un sentido ornamental mucho más amplio y jugaron un papel relevante en la decoración de los jardines de la época. También fue entonces cuando comenzaron a integrarse en el paisaje urbano, generalmente acompañadas de estatuas que ya de por sí eran verdaderas obras de arte. Desde entonces, han evolucionado bastante, perdiendo por completo su funcionalidad inicial de aporte de agua potable a la población y pasando a convertirse en elementos meramente decorativos.

Pocas ciudades carecen en la actualidad del toque artístico que les aportan las fuentes monumentales. El rango de estilos que muestran varía de la grandiosidad a la horterada, pasando por la sobriedad, la imaginación o la delicadeza. A pesar de encontrarse ya casi en vías de extinción, existen todavía las que apelan a sus orígenes, necesitando tan solo de un simple grifo o un pulsador para cumplir su función original de calmar la sed del viandante. Unas u otras siempre han conseguido captar mi atención, especialmente éstas que podéis ver a continuación.

Fuente de Atón de las tortugas y las Ranas (Versalles, Francia): A pesar de no ser la fuente más famosa de Versalles, honor que seguramente corresponde a la fuente del mito de Apolo, la cercana fuente de Atón de las tortugas y las Ranas no se queda atrás en cuanto a majestuosidad. Su representación de Zeus convirtiendo a seres humanos en anfibios parece ser una alegoría al castigo sufrido por los nobles a manos de Luis XIV durante la sublevación de la Fronde.

Foncalada (Oviedo, España): Mucho más antigua y notablemente distinta a la anterior, la Foncalada es una fuente construida en la primera mitad del siglo IX. De clara influencia romana, su principal funcionalidad era la de suministrar agua potable a la incipiente población ovetense. Aunque no destaca por su estética, su importancia radica en que es la única construcción prerrománica en su género.

Schönner Brunnen (Nuremberg, Alemania): Con cerca de veinte metros de altura y la forma de una espira gótica, la fuente localmente conocida como Schönner Brunnen fue edificada a finales del siglo XIV. Su denominación se traduce como fuente hermosa y puedo asegurar que no es exagerada. Contiene unas cuarenta figuras policromadas que representan a Moisés, los evangelistas, los cuatro padres de la Iglesia, los siete profetas y los nueve de la fama entre otros.

Surtidor del río Zayandeh (Isfahán, Irán): Aunque el surtidor de agua más conocido del mundo es el famoso Jet d’Eau de Ginebra, el existente en el río Zayandeh no se queda atrás. Está situado cerca del centro de la ciudad iraní de Isfahán y eleva su chorro de agua a una altura similar a los ciento cuarenta metros que alcanza el anteriormente mencionado.

Fuente de los Leones (Granada, España): Auténtico prodigio del arte islámico, la fuente de los Leones se sitúa en el centro del patio al que da nombre en la granadina Alhambra. Labrada en mármol de la cercana Macael, consta de doce figuras animales que actúan a la vez como surtidores y como soporte de la taza central. Aunque parecen idénticos, cada uno de ellos es diferente y la singularidad del conjunto queda asegurada por el hecho de utilizar motivos figurativos en un contexto arquitectónico donde no resultan nada habituales.

Fontana del Moro (Roma, Italia): Si hay una ciudad en el mundo que destaca por sus fuentes, no es otra que la capital italiana. Y como Roma es bien conocida también por su magnífica escultura barroca, la combinación de ambas asegura unos resultados excelentes. Quedan patentes éstos en lugares como Piazza Navona, donde coexisten tres fuentes a cada cual más impresionante. Aunque hemos elegido la denominada Fontana del Moro, proyectada en la segunda mitad del siglo XVI y que muestra dos esculturas de Bernini, cualquiera de las otras dos hubiera sido válida para este propósito.

Fuente de Cibeles (Madrid, España): Y si la fuente anterior era puramente barroca, La Cibeles, como simplemente la conocen los madrileños, lo es neoclásica. Fue diseñada por el destacado arquitecto Ventura Rodríguez, aunque los autores de la estatua de la diosa y de los dos leones fueron escultores diferentes. Probablemente Carlos III, monarca responsable del proyecto, no podía imaginar el éxito obtenido con la que posiblemente sea la fuente más famosa de España en la actualidad.

Hvalfangstmonumentet (Sandefjord, Noruega): Antiguo puerto ballenero, la localidad noruega de Sandefjord alberga un museo dedicado a la caza de cetáceos. También una atractiva fuente de nombre impronunciable, en cuyo centro se sitúa un monumento de bronce que representa a un arponero en plena actividad. Obra del escultor Knut Steen a mediados del siglo XX, pesa unas veinticinco toneladas y gira lentamente sobre su eje.

Fuente de Monroy (Valencia de Alcántara, España): Las fuentes monumentales ya habían hecho su aparición a comienzos del siglo XVIII, pero todavía se seguían construyendo otras cuyo único fin era el de proveer de agua a la población. Es el caso de la fuente de Monroy, edificada con sillares graníticos para abastecer a la localidad extremeña de Valencia de Alcántara y que mantiene un buen aspecto, a pesar de no utilizarse desde hace varias décadas.

Fuentes de Fəvvarələr meydanı (Bakú, Azerbaiyán): Situada en el centro de Bakú, la denominada plaza de las Fuentes ofrece al visitante diversos ejemplos de fuentes monumentales de diferente diseño. Planificada a mediados del siglo XIX, fue en la época soviética cuando adquirió su aspecto actual y suele ser usada como escenario para la celebración de numerosos eventos.

Fontana di Trevi (Roma, Italia): Para terminar este recorrido por nuestras fuentes favoritas, nos acercamos hasta la que posiblemente sea la más conocida a nivel mundial. Elegida por Fellini para rodar una inolvidable escena de La dolce vita, la Fontana di Trevi fue construida en diferentes periodos y se dio por concluida a mediados del siglo XVIII. De su indudable carisma da idea el hecho de que más de tres mil euros diarios son arrojados a ella con el pretendido fin de asegurar el retorno a Roma de quien lo hace. Toda una mina de oro.

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