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Basseterre (por Jorge Sánchez)

Desde el aeropuerto se veía Basseterre, la capital de San Cristóbal. Habría 1 kilómetro de distancia, así que caminé. Llegué a una plaza principal (Independence Square) donde encontré gente vendiendo cocos frescos y la catedral católica de la Inmaculada Concepción. Elegí esa plaza como mi alojamiento durante dos noches pues no vi a gamberros que pudieran molestarme mientras dormía, como así fue. Pensé que al ser católico, esa catedral que tenía enfrente me protegería. Además, en el centro de la plaza había una gran fuente donde me lavaría el cuerpo con jabón, la cabeza con champú, y me afeitaría por las mañanas.

Los edificios históricos me llamaron la atención; eran interesantes. Se considera Basseterre una de las ciudades más antiguas de las pequeñas Antillas. Como el nombre indicaba, había sido una ciudad francesa, pero después los ingleses la conquistarían. Los españoles no podían abarcarlo todo; bastante tenían para controlar las grandes Antillas, como Cuba, Española, Puerto Rico o Jamaica (isla ésta que eventualmente la ocuparían los ingleses), así que esas pequeñas islitas las consideraron migajas que aprovecharon otros europeos (franceses, ingleses y holandeses principalmente, aunque también hubo suecos y daneses) para instalarse en el Caribe, con frecuencia para cometer desde ellas actos de piratería contra los barcos españoles.

Una vez que los ingleses arrebataron la isla de San Cristóbal a los franceses, estos esclavizaron a los irlandeses, hasta que se morían exhaustos del cruel trato y brutal trabajo, por lo que al final introdujeron negros del África para substituirlos. Los irlandeses eran católicos, pero se les prohibió construir iglesias católicas. Tuvo que ser ante la llegada masiva de inmigrantes portugueses desde la isla de Madeira, que las autoridades inglesas accedieron finalmente a la construcción de la catedral de la Inmaculada Concepción. Uno de los sitios más curiosos de Basseterre lo constituía una plaza octogonal donde se hallaba una bella torre metálica de color verde con un reloj. Los indígenas se dirigían a esa plaza como Circus, o incluso Picadilly Circus. El tercer día abandoné Basseterre y me marché a viajar a otra parte.