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Bocas de Bonifacio (por Jorge Sánchez)

Abordé en Santa Teresa Gallura, isla de Cerdeña (Italia) un barco a la población de Bonifacio, en la isla de Córcega (Francia). Bonifacio ha dado nombre a un famoso caco muy conocido en España. Al llegar a Bonifacio, frente al hotel Los Reyes de Aragón, observé que se ofrecían excursiones de 1 hora de duración a las Bocas de Bonifacio, lugar registrado en la Lista Indicativa de UNESCO. Como el precio no era caro compré un boleto y subí a bordo.

Durante la travesía un guía iba explicando la historia de Bonifacio y en varias ocasiones agradeció al rey Alfonso V de la Corona de Aragón (nacido en Medina del Campo, Valladolid) su ayuda cuando le fue solicitada. En Córcega adoran a los españoles, en particular a los aragoneses, por haberles ayudado siempre que se lo pidieron. Además de los reyes de la Corona de Aragón, nuestro emperador Carlos V también asistiría a los corsos en el siglo XVI. Por otra parte, la bandera de Córcega (lo mismo que la de Cerdeña) donde aparece la cabeza de un moro, fue regalada a los corsos por los reyes de Aragón (afirman que por Pedro III, nacido en Valencia).

Además de la impresionante belleza de la ciudadela de Bonifacio vista desde el mar, más las famosas “falaises” (acantilados), el barco penetró en unas cuevas a través de un agujero muy angosto y una vez adentro descubrimos playas idílicas. Esos sitios eran lugares de refugio de los piratas en el pasado. Al cabo de una hora regresé satisfecho a Bonifacio y me dirigí a Ajaccio en autobús.