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Camino Portugués (por Jorge Sánchez)

El Camino Portugués es, tras el Francés, uno de los más encantadores y de más contenido tradicional jacobeo. Puede acometerse en el Algarve, al sur de Portugal, o en Lisboa pasando por la sagrada Fátima, pero es muy grato y popular iniciarlo en Oporto debido a una reina portuguesa, Santa Isabel (que era aragonesa), quien realizó el Camino desde esta ciudad a orillas del Duero a la muerte de su infiel y colérico marido, acaecida en el siglo XIV. Oporto es, además, una ciudad maravillosa, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En enero del año 2007 realicé a pie el Camino Portugués desde Oporto. Iba con varios peregrinos españoles. UNESCO contempla seis variantes en este sitio indicativo; tres de ellas empiezan en Portugal, y las otras tres son complementarias de las rutas que se inician en España, especialmente en Salamanca (Vía de la Plata y Camino Mozárabe). En la Catedral de la Sé de Oporto nos estamparon la credencial del peregrino. Como ya era el mediodía resolvimos quedarnos en esa ciudad a pasar la noche, durmiendo en un hostal (no había albergue de peregrinos) junto a la famosa tienda de té, café y chocolate “Casa Oriental”, disfrutando el día comiéndonos un plato de mondongo (las famosas tripas) a orillas del río Duero, y asistiendo a un espectáculo de fado por la noche (el Mal Cozinhado).

Si se está en una moderada forma física se puede arribar desde Oporto hasta Santiago en siete días, que fueron los que a mí me tomaron, a pesar del repecho impresionante, más acentuado que el de O Cebreiro, entre Ponte de Lima y Rubiaes, aunque la mayoría de los peregrinos emplean diez días. Los primeros cuatro días transcurren felices por ciudades fundadas por los romanos, tales como Sao Pedro de Rates (que fue ordenado obispo por el propio Apóstol Santiago durante su viaje a España), el segundo día se puede llegar plácidamente a la bella Barcelos, que guarda una leyenda del gallo muy similar a la de Santo Domingo de la Calzada, el tercero se alcanza la seductora Ponte de Lima, y el cuarto se cruza el Río Miño para penetrar en Galicia a través de la histórica ciudad de Tuy.

Y en tres días más alcancé Santiago de Compostela, vía Redondela, Pontevedra, Caldes de Reis, y finalmente Padrón, a cuyo puerto se amarró la barca que trajo a España el cuerpo del Apóstol Santiago desde Tierra Santa tras su martirio en Jerusalén en el año 44. La señalización en Portugal es excelente, tanto como en Asturias, mas en Galicia deja mucho que desear. En el tramo portugués desde Oporto hay nueve albergues gratuitos para los peregrinos (Villarino, Sao Pedro Rates, Rubiaes, Valença do Minho, etc.), y en la parte gallega existen siete, algunos de ellos de entre los mejores de todos los Caminos, como son el de Redondela (un verdadero lujo) y el de Pontevedra, con internet gratuito incluido.

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