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Chengde (por Jorge Sánchez)

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Desde la estación de autobuses tomé otro local hacia la zona de los templos, en las afueras de la ciudad. Comencé por la visita al templo tibetano, que parecía una reproducción más pequeña del Potala, en Lhasa, Tíbet. De hecho era un tercio del tamaño original tibetano. Ese templo se llama Putuo Zongcheng, o también Potalaka, tal como estaba escrito en la traducción al inglés en el ticket de entrada. También allí se explicaba que ese complejo de templos representaba el parque imperial más grande del mundo. Había muchos turistas extranjeros procedentes de diversos países de Europa y América, a juzgar por las lenguas que utilizaban, incluyendo el español con acento hispanoamericano. Venían de Beijing en autobús, en una excursión programada de un día conducida por un guía chino.

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La vista del templo y del entorno era impactante. La fachada roja del Potalaka con figuras en cada planta mostrando imágenes de cerámica representando al Buda Amitabha era de una belleza única y conmovedora. Visité con meticulosidad cada sala, cada una de las seis plantas, cada detalle. Varias placas mencionaban al emperador Qianlong y el número 60. Los años que reinó (ha sido el reinado más largo en la historia de China) estaban simbolizado en varios detalles, como la construcción del templo en 1771, cuando Qianlong cumplía 60 años de edad. El templo se compone de seis plantas y hay seis estatuas del Buda Amitabha en cada una de ellas. Para más casualidad, Qianlong fue el sexto emperador de la dinastía manchú Qing. Pero una vez arriba del templo me extasié aún más por la majestuosidad del paisaje que se abría ante mis ojos. Además de la vista de todos los templos, a lo lejos se divisaban las montañas Qingshui, y sobre ellas sobresalía una peña peculiar llamada Roca del Martillo, nombre dado por su forma parecida a esa herramienta.

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Una vez en la entrada del templo me dirigí a pie al centro de la ciudad, donde se hallaban otros grupos de templos y pagodas no menos interesantes. El nombre de todo el complejo de templos se llamaba Ocho Templos Exteriores, aunque en realidad había doce. Pero una vez visto Putuo Zongchengzhi los demás los visité por obligación. Vi una pagoda de 70 metros de altura que se considera la más alta de China, jardines imperiales, más otros templos y palacios. Cuando empezaba a oscurecer me dirigí a la estación de trenes y abordé uno de ellos con destino a Beijing, y una vez allí inmediatamente empalmé con otro tren hacia la ciudad de Ping Yao, en la provincia de Shanxi, para visitar otro Patrimonio Mundial.