Inicio » Colinas de Chocolate (por Jorge Sánchez)

Colinas de Chocolate (por Jorge Sánchez)

Las Colinas de Chocolate es una de las más bellas excursiones que se pueden realizar en Filipinas. Es fácil acceder a ellas. Desde Cebú salen los barcos al puerto de Tagbilaran, en la isla de Bohol. Una vez en el puerto varios transportistas te ofrecen un día de visitas a las Colinas de Chocolate, incluyendo por el camino varias iglesias españolas, el monumento a Legazpi y un parque nacional. La excursión dura unas 8 horas y no es cara. Tras una corta estancia en el monumento dedicado al Pacto de la Sangre, entre Legazpi y el jefe de la isla de Bohol, proseguimos hacia las “Iglesias Barrocas de Filipinas (extensión)”, que están también inscritas en la lista indicativa de UNESCO y fueron erigidas por los españoles. Y hacia el mediodía alcanzamos por fin las famosas Colinas de Chocolate.

Se puede dormir en Chocolate Hills. Allí hay un hotel y una cafetería. Yo había dormido en unos bungalows en ese mismo lugar durante mi primera visita a Chocolate Hills en el año 1982, pero este segundo viaje, en el año 2013, preferí regresar a Tagbilaran para alojarme. Esas colinas de chocolate consisten en unos 1.300 montículos cubiertos de hierba verde en la época de lluvias. Durante la estación seca la hierba cambia de color y se convierte en marrón. Con un poco de imaginación, esos 1.200 montículos se asemejan a las burbujas que producen en la olla el chocolate cocido cuando está hirviendo. El lugar es surrealista.

De regreso a Tagbilaran el conductor paró en un parque nacional donde pudimos observar los simpáticos tarsier (o tarsero filipino, conocido científicamente como Carlito syrichta), unas criaturas adorables que viven de noche y duermen de día, aunque los guías del parque nos señalaron unos cuantos tarsier que viven de día y duermen de noche, como los humanos. Pasaría en Tagbilaran tres días con dos noches. Y, además de visitar las Colinas de Chocolate y las iglesias barrocas (dos sitios de la lista indicativa de UNESCO), aprovecharía para pasar un medio día en la playa de Panglao (otro candidato a devenir un Patrimonio Mundial). No estuvo mal mi corta estancia en la isla de Bohol, visité tres candidatos a Patrimonios Mundiales en tres días.

Anuncios