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Edimburgo

Capital de Escocia al menos desde la primera mitad del siglo XV, la ciudad de Edimburgo está situada al este del territorio escocés, junto al estuario que forma el río Forth. Su denominación proviene del término celta din Eidyn, que hace referencia a un fuerte conocido como Eidyn existente en este lugar con anterioridad a la llegada de los romanos. Forma parte de Midlothian, uno de los treinta y dos concejos en los que están divididas las tierras escocesas y cuenta en la actualidad con cerca de medio millón de habitantes, que la convierten en la segunda ciudad más poblada de Escocia y la séptima del Reino Unido.

Desarrollada a partir del germen que significó el fuerte anteriormente mencionado, las primeras referencias que se tienen de la población como tal surgieron en el siglo XII. En el siglo XV ya estaba considerada la capital de Escocia y la principal ciudad del reino. Aunque en el siglo XVII la población estaba todavía confinada en el interior del recinto amurallado, apenas un siglo más tarde había crecido desmesuradamente y era considerada una de las localidades más masificadas de Europa. La Revolución Industrial no le afectó en exceso y sus habitantes siguieron dedicándose a sus tradicionales ocupaciones, entre las que destacaban las imprentas y las destilerías, y ya en la segunda mitad del siglo XX comenzó a prosperar una vibrante actividad financiera.

Ciudad de enorme carisma, Edimburgo es la segunda localidad más visitada del Reino Unido después de Londres. Durante el denominado Festival de Edimburgo, que se celebra durante tres semanas cada mes de agosto, la población llega a duplicarse y las actuaciones callejeras se suceden. Como os mostramos a continuación, atractivos no os faltarán si decidís visitar la capital escocesa en ésa o cualquier otra época.

Edinburgh Castle: Nada mejor que comenzar la visita de Edimburgo en su castillo. Erigido sobre la peña volcánica conocida como Castle Rock, sus orígenes en la versión que podemos ver en la actualidad se sitúan en el siglo XII, aunque ese lugar ha estado poblado al menos desde la Edad del Hierro. Indisolublemente unido a la historia de Escocia, entre sus muros han ocurrido múltiples acontecimientos y se conservan notables edificaciones como la capilla románica de Santa Margarita, el edificio más antiguo de la ciudad.

Royal Mile: A los pies del castillo y a lo largo de aproximadamente una milla, de ahí su nombre, la denominada Milla Real es la arteria a lo largo de la cual se alinean las edificaciones más importantes de la ciudad vieja. Entre ellas cabe mencionar la impresionante espira neogótica conocida como The Hub, antiguamente una iglesia y que hoy día funciona como centro de información sobre la ciudad y sus festivales.

St. Giles’ Cathedral: Algo más abajo se encuentra Parliament Square, plaza así conocida por albergar la edificación que sirvió como Parlamento escocés durante casi cien años entre los siglos XVII y XVIII. Cerca de ella se encuentra la denominada catedral de San Gil, espectacular edificación gótica del siglo XIV que en realidad no es una catedral sino una iglesia pues en la Iglesia de Escocia no existen las catedrales en la actualidad. Junto a ella y en el suelo se halla el famoso Heart of Midlothian, corazón sobre el que hay que escupir como signo de desaprobación hacia la prisión que allí se encontraba en el pasado.

Palacio de Holyrood: La Royal Mile termina justo a la entrada del palacio de Holyrood, antiguamente un monasterio del siglo XII del que se conservan algunos restos. Desde el siglo XV ha servido como residencia real escocesa y en la actualidad también lo es pero de la reina Isabel II, que lo utiliza como residencia oficial durante sus visitas a Escocia. Como en numerosos otros lugares de la ciudad, el palacio alberga un fantasma. En concreto, un soldado que se perdió y nunca más se supo, a quien se oye entonar sus cánticos de cuando en cuando.

Grassmarket: Desde la zona de la Royal Mile conocida como Lawnmarket y a partir del puente de Jorge IV, la calle Victoria, la más colorida de la ciudad, se dirige formando una pronunciada y descendente curva hacia el lugar denominado Grassmarket. Antigua plaza del mercado, Grassmarket era también el sitio donde se efectuaban las ejecuciones públicas. Entre sus edificaciones se encuentra un pub denominado Maggie Dickinson’s en relación a una mujer que fue ejecutada en este lugar pero que no falleció en el intento, así que le fue permutada la condena y murió de muerte natural años más tarde.

Greyfriars Kirkyard: Todavía en la zona sur de la Royal Mile, el cementerio de Greyfriars es el más conocido de los diversos que tiene la ciudad. Ha sido utilizado desde el siglo XVI y las leyendas que lo acompañan son innumerables. En el mismo siglo fue construida la capilla a la que rodea, aunque si por algo es famoso este lugar es por sus residentes. Probablemente el más notable de todos ellos sea Greyfriars Bobby, un perro que demostró su lealtad durmiendo durante trece años junto a la tumba de su dueño a finales del siglo XIX.

Calton Hill: Fuera ya del centro histórico aunque todavía formando parte de la ciudad vieja, Calton Hill ofrece unas vistas excepcionales de la ciudad. En la colina se suceden diversas construcciones de mucho interés, entre las que destacan el monumento a Nelson, el memorial de Dugald Stewart, el dedicado a Robert Burns, icónico poeta local, y el observatorio astronómico. Sin olvidar el denominado Monumento Nacional, diseñado de manera similar al Partenón y dedicado a los soldados escoceses que murieron en la guerra contra Napoleón.

Princess Street: Articulando la denominada ciudad nueva, Princess Street adquirió su actual denominación en la segunda mitad del siglo XVIII. Anteriormente era conocida como St. Giles Street y en su recorrido se encuentran numerosas edificaciones de interés, como la sede del Banco Nacional de Escocia o el Hotel Balmoral. También se localizan en ella algunos museos, como la interesante Galería Nacional de Escocia que alberga obras de Botticelli, Rembrandt, El Greco o Monet, entre otros.

Scott Monument: En esa misma calle, concretamente den los denominados Princess Street Gardens, el monumento a Scott se eleva hasta unos sesenta metros de altura ofreciendo vistas panorámicas de la ciudad. De diseño neogótico, fue construido tras el fallecimiento del autor de Ivanhoe en la primera mitad del siglo XIX. En su interior se halla una monumental estatua del escritor, hecha en mármol de Carrara y obra del escultor local John Steell.

Dean Village: Secreto mejor escondido de Edimburgo, Dean Village era antiguamente un pueblo aunque en la actualidad es un barrio más de la capital escocesa. En el pasado fue una zona donde se sucedían los molinos, que aprovechaban la corriente del río Water of Leith para moler el grano. En el siglo XIX se construyó el puente conocido como Dean Bridge y quedó unido definitivamente a la ciudad, pasando a formar parte de la misma.

Pubs típicos: Una visita a Edimburgo quedaría incompleta si no se vive el ambiente que se disfruta en los pubs típicos de la localidad. Uno de los más tradicionales es The White Hart Inn, situado en Grassmarket e inaugurado en la primera mitad del siglo XVI. Otro digno de mencionar es Deacon’s Brodie, así nombrado en relación al ladrón más famoso de la ciudad, colgado en la propia horca que él mismo había fabricado. Sin olvidar The Elephant House, imprescindible para quienes disfrutan con las andanzas de Harry Potter puesto que su autora concibió allí buena parte de sus aventuras. Si visitáis alguno de ellos no olvidéis degustar el plato conocido como haggis, delicia gastronómica local a base de estómago, pulmón, hígado y corazón de cordero. Acompañado de un buen whisky, como debe ser.

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