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Gammelstad (por Jorge Sánchez)

En Luleå abordé un autobús que pocos minutos más tarde me depositó en la parada junto a la iglesia de la aldea de Gammelstad. Esa iglesia, del siglo XV, fue el origen de Gammelstad. Los feligreses acudían a ella los domingos y fiestas de guardar para rezar, desde puntos tan lejanos como Noruega, y como no tenían tiempo de regresar a sus pueblos ese mismo día, se quedaban allí a pasar la noche, a veces con su ganado (además de asistir a la misa, los campesinos aprovechaban para hacer negocios). Fue así que poco a poco se fueron construyendo casas modestas, de madera, de una sola habitación, parecen de juguete. En ellas se acomodaba a los creyentes.

Hoy quedan poco más de 400 (424 según un folleto que me regalaron en español), la mayoría de ellas habitadas y otras convertidas en tiendas. Yo visité una abierta para los turistas, como un museo, pero era de dos habitaciones, algo raro, pues las demás eran casas cortadas en dos donde pasaban la noche dos familias separadas por una pared, pero ésa, expuesta al público, según la amable guardiana, pertenecía a una familia de granjeros acomodada con una gran prole. En una plaza central había un pozo que en el pasado suministraba agua a los feligreses, y aún hoy en día.

En la iglesia estaban celebrando un bautizo con música de órgano y no permitían hacer fotos (yo no lo sabía, hice la primera y el monaguillo me amonestó); era pequeña pero acogedora. Frente a ella había una cafetería donde vendían bollos de nata y la oficina de turismo, además de negocios vendiendo souvenires. Tras 2 horas de visita me di por satisfecho y regresé a Luleå para dirigirme a pasar la noche en el poblado finés de Tornio para contemplar un Patrimonio Mundial en la frontera entre Suecia y Finlandia, pero muy raro, de los más raros de UNESCO, uno de los 265 puntos del Arco Geodésico de Struve.

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