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Glacier Bay (por Jorge Sánchez)

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Una manera fantástica, espectacular (y, sobre todo, económica) de apreciar la belleza de este Patrimonio de la Humanidad es abordando un ferry desde Juneau (la capital de Alaska) a Port Hardy, en la Isla de Vancouver.
Compré en Anchorage el boleto más barato en el barco Columbia, que me daba derecho a dormir sentado sobre un sillón, o bien en el suelo dentro de mi saco de dormir, pero disponiendo de duchas gratis, cine y charlas didácticas sobre los glaciares y las ballenas durante la travesía a cargo de científicos.
La ruta que iba a emprender en ese barco se llamaba Inside Passage (Pasaje Interior) por los canales que íbamos a atravesar formados entre islas que abarcaban tres de los cuatro elementos que componen este Patrimonio de UNESCO.

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Además de admirar los glaciares y montañas durante cuatro días con tres noches, observamos ballenas a diario. Fue un viaje fantástico, incluso superior a la travesía en barco entre Puerto Natales y Puerto Montt al sur de Chile, que había realizado varias décadas atrás.

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El itinerario del Columbia, fue:
– Salida desde Juneau
– Primera parada de 5 horas en la isla de Sitka (bahía de Baranoff)
– Petersburg, 1 hora de tiempo libre
– Wrangell, 1 hora de tiempo libre
– Ketchikan, 3 horas de parada
– Prince Rupert (Canadá), 1 día de parada y cambio de barco
– Port Hardy, en la isla de Vancouver
El barco continuaba su travesía hasta el estado de Washington (Estados Unidos de América), pero yo me bajé antes para descubrir en autostop la isla de Vancouver de norte a sur.

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Por otra parte, los conocimientos culturales que se adquirían en ese viaje eran comparables a los naturales. En las paradas entré en las iglesias ortodoxas fundadas por los rusos, sobre todo en Sitka, pues los esquimales profesan el cristianismo ortodoxo ruso. Esas iglesias eran obras maestras de arquitectura. Además, museos como el de Ketchikan, por ejemplo, te ilustraban sobre esa parte del mundo y sus primeros habitantes, denominados First Nations, con sus tótems y otros trebejos propios de su cultura.

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