Inicio » Hangzhou (por Jorge Sánchez)

Hangzhou (por Jorge Sánchez)

12065484_10207981682524562_3317373301055820439_n

Me gusta visitar los lugares donde han estado los grandes viajeros del pasado, a ver si se me pega algo de ellos. Por ello viajé en tren a Hangzhou, ya que allí estuvo Marco Polo, quien afirmó que Hangzhou era la ciudad más bella del mundo. Una placa junto a su monumento así lo afirmaba.

11223698_10207981678244455_4360677731013525970_n

En una cafetería a la salida de la estación del tren a Hangzhou conocí a dos hermanos chinos y como ellos también tenían la intención de conocer la ciudad, decidimos irnos juntos. Eran muy agradables y pasamos varias horas juntos recorriendo el perímetro del Lago del Oeste, deteniéndonos ante sus pagodas y estatuas representando personajes notables de la historia de esa ciudad. Muchos chinos afirman: Arriba está el cielo, y abajo está Hangzhou.
Había excursiones en barco por el lago y muchas estatuas con loas por haber sido objeto de inspiración de poetas y escritores. Uno de los monumentos más tiernos era el dedicado a la poetisa Su Xiaoxiao, una joven muy hermosa e inteligente. Su poesía exhala amor hacia la vida. Había nacido en el siglo V en Hangzhou, y murió en esa ciudad cuando sólo tenía 19 años.
Como vieron que me conmovía la historia de Su Xiaoxiao, mis amigos me hicieron una fotografía junto a su monumento y comimos en un restaurante cercano que llevaba su nombre.

11207316_10207981679844495_6634487004353025396_n

En uno de los jardines observé el signo de UNESCO, y es que los chinos están muy orgullosos de pertenecer al segundo país con más Patrimonios de la Humanidad del mundo, tras Italia.
Pero no todos los sitios interesantes de Hangzhou se circunscribían a ese lago. No muy lejos de él se localiza la calle peatonal Hefang, con muchos atractivos turísticos y una imponente mezquita frecuentada por los chinos musulmanes.

10998872_10207981674804369_4784905018040584939_n

Cuando empezaba a oscurecer me despedí de los dos hermanos para reanudar mi viaje por China, dirigiéndome a las grutas budistas de Longmen, otro Patrimonio de la Humanidad de UNESCO, adonde también viajó un sabio indio, a la par que gran viajeros (y fundador del Budismo Zen en el monasterio de Shaolin, otro sitio UNESCO que también visitaría días más tarde), al que los chinos veneran: Bodhidharma, que los chinos conocen por Da Mo.