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Lago Nakuru (por Jorge Sánchez)

No llegué a visitar los tres lagos que incluye este Patrimonio Mundial. Dos de ellos, el Bogoria y el Elementaita, los tuve que descartar. Pero exploré el lago Nakuru, pues me venía de paso hacia mi camino a Uganda, y con ello me di por satisfecho.

Llegué a Nakuru en autostop, desde Nairobi. En la puerta al parque nacional no me dejaron pasar a pie. Pero tuve suerte de que un jeep conducido por una pareja de suizos pasara al rato por allí y accediera a llevarme con ellos. Les caí simpático, me dijeron que era la primera vez que veían a alguien hacer autostop para entrar en un parque nacional. La ventaja fue que no tuve que pagar boleto, pues allí se pagaba por coche, cosa que hicieron los suizos. Estuve con esa simpática y hospitalaria pareja unas 3 horas. Ellos eran especialistas en safaris, se dedicaban a visitar los parques nacionales de toda África, por lo que sus observaciones me ayudaron a comprender mejor el mundo animal.

La principal característica del lago Nakuru eran los 2 millones de flamencos rosados que llega a albergar durante la temporada, y tuvimos suerte que estábamos justo en el medio de esa temporada con los 2 millones de flamencos sobre el lago (tal vez había sólo un millón, o medio millón, pero la visión era igualmente espectacular, mágica). Ese parque alberga unas 150 jirafas. Las veíamos a cada momento y no temían nuestro jeep, lo mismo que las cebras. Los monos eran muy traviesos y osados y si te descuidabas te robaban las gafas de sol o el gorro y huían con su botín por entre las ramas de los árboles.

Con el jeep íbamos siguiendo los rinocerontes, que era el objetivo principal de los suizos. Vimos un par de ellos, uno blanco y otro negro. Nos habían informado a la entrada que en total había cinco rinocerontes (estuve en Nakuru en el año 1999). Mis amigos me dijeron que hay parques nacionales donde al rinoceronte le cortan expresamente el cuerno para evitar que los malditos asesinos furtivos lo mataran para cortárselo. Al menos así se preserva su vida. Tras esa visita continué el viaje hasta Kampala.