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Lalibela (por Jorge Sánchez)

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Visité Etiopía el año 1992. A Lalibela llegué tras cuatro largos días en camiones, desde el Lago Tana, donde había estado visitando los lugares donde había estado nuestro Pedro Páez (un viajero jesuita español completamente desconocido en esos tiempos en España, que había descubierto las fuentes del Nilo Azul a inicios del siglo XVII), localizando los restos de su palacio e iglesia en Gorgora.
Aunque el precio para visitar las once iglesias de Etiopia no era caro, a mí ya casi no me quedaba dinero de un largo viaje por 26 países de toda África, y aún debía regresar a España por tierra, vía Sudán, Chad, Níger, Burkina Faso, etc., hasta que en Mauritania me ayudarían los pescadores españoles a alcanzar en sus barcos las Islas Canarias. Por ello me tuve que “colar” burlando los controles y haciendo amistades con los monjes declarándome un peregrino (ver la foto donde aparezco con un monje que no me cobró).

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Esas iglesias subterráneas están excavadas en roca, algo que impresiona. En el interior de esas iglesias monolíticas hay columnas acabadas de manera perfecta, patios interiores, arcos, pasadizos, los dormitorios de los anacoretas, los refectorios, los campanarios…

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Sólo pude visitar siete de las once iglesias, seis que se hallaban juntas más otra al otro lado del río Jordán. Los guardianes de las otras cuatro restantes no me dejaron entrar ni a tiros si no compraba el billete, y no valió el declararme peregrino.
Mi preferida de todas ellas era la iglesia de San Jorge, mi patrón. La técnica de su construcción se ha perdido, pero una leyenda afirma que Dios envió a uno de sus ángeles para ayudar a los arquitectos.

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Esas iglesias recuerdan otras maravillas similares construidas sobre roca, como Petra en Jordania, o algunas cuevas en India, Sri Lanka y China.
Tras Lalibela aún viajé cuatro días más, en camiones, hasta que alcancé Axum, donde intenté visitar furtivamente el Arca de la Alianza.
(Tiempo después regresé media docena de veces a Etiopía, con algo más dinero, y esas seis veces sí que visitaría las once iglesias de Lalibela como Dios manda).

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