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Masai Mara (por Jorge Sánchez)

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Curiosamente, la Reserva Nacional Masai Mara (en Kenia) es una continuación del Parque Nacional del Serengueti (en Tanzania). Pero mientras el Serengueti es Patrimonio de la Humanidad por derecho propio, Masai Mara es sólo candidato a serlo, a pesar de que los animales pasan de Kenia a Tanzania y viceversa como Pedro por su casa.

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En Nairobi compré por el equivalente a 300 dólares americanos una excursión de tres días con dos noches al Parque de Masai Mara, con todo incluido, las tres comidas diarias más una tienda para mí solo y el transporte ida y vuelta. Me aseguraron que vería los Big Five: elefantes, leones, rinocerontes, búfalos y leopardos. Además de los Small Five: cebras, jirafas, monos, hipopótamos y facóqueros. Además, observaríamos otros animales y multitud de aves.

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Vecino al campamento, a tiro de piedra, podríamos observar a diario el sistema de vida de los Masai, con sus costumbres, como hacer fuego y sus competiciones de saltos. Sus mujeres bailaban, cantaban y trataban de vendernos suvenires.
No encontré el precio caro y todo lo que prometieron se cumplió, como la visión de los animales, los cinco grandes y los cinco pequeños. Como éramos centenares de turistas extranjeros, predominando los europeos, a mí me asignaron al vehículo de cinco turistas italianos muy simpáticos.

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Todo estaba muy bien organizado. Tan pronto como el conductor de un vehículo observaba cómo una leona acababa de capturar un impala, lo comunicaba a sus colegas y al rato éramos no menos de 40 vehículos tomando fotos por el techo abatible a la familia de leones comiendo.
Con los monos había que tener mucho cuidado pues todos eran ladrones y si te descuidabas te robaban la gorra, las gafas, o el tabaco del bolsillo de la camisa.
El tercer día, a media tarde, nos devolvieron a Nairobi. Todos los italianos y yo estábamos satisfechos.