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Murcia

Localizado al sureste de la Península Ibérica, el municipio de Murcia tiene una superficie de 885,96 kilómetros cuadrados, que lo sitúan en la decimosexta posición entre los más de ocho mil términos municipales que existen en España. Actualmente, su población se acerca a los cuatrocientos cincuenta mil habitantes, ocupando la séptima posición entre los municipios españoles por población. Fundamentalmente agrícola en el pasado, en la actualidad la mayoría de sus habitantes se encuadran en el denominado sector servicios laboralmente hablando y la ciudad tiene una gran tradición universitaria, plasmada en dos centros que congregan a unos cincuenta mil estudiantes.

A pesar de estar poblada desde antiguo, los orígenes de la localidad actual hay que buscarlos en el siglo IX, concretamente en el año 825 cuando fue fundada por Abderramán II con el nombre de Mursiya. Más adelante fue capital de un reino de taifas hasta que, a mediados del siglo XIII, Alfonso X incorporó la población al reino de Castilla. Tras superar diversas vicisitudes, la villa alcanzó un periodo de esplendor durante el siglo XVIII, debido al auge de industrias locales como la de la seda. La explosión económica acontecida en esa época dejó huella en el número de edificaciones tanto religiosas como civiles construidas en la ciudad, que incrementó asimismo sus habitantes de manera considerable.

Como suele ser habitual, el pasado deja una huella indeleble en toda población que se precie de serlo y Murcia no podía ser una excepción. Incluso a pesar de los numerosos despropósitos arquitectónicos sufridos durante la segunda mitad del siglo XX, cuando el crecimiento desmesurado de sus habitantes obligó a buscar alternativas para su realojo, la capital murciana ha sabido mantener un importante legado que actualmente se encuentra a plena disposición de los viajeros. Intentamos desvelar al menos parte de él en los próximos párrafos, por si a algún futuro visitante pudiera resultarle de interés.

Iglesias: La arquitectura religiosa suele ser considerada el punto fuerte de la ciudad murciana, aunque como veremos a continuación no es ni mucho menos el único. Aun así, esta población congrega al menos una docena de iglesias de mucho interés. En general barrocas y debidas a esa explosión económica ocurrida en el siglo XVIII a la que nos referíamos antes, destacan las iglesias dedicadas a Santo Domingo, a Santa Eulalia, a San Miguel o a los Pasos de Santiago, que exhibe un interesante artesonado mudéjar y es posiblemente el templo más antiguo en toda la región murciana.

Catedral: Aunque si se trata de destacar un solo templo, sin duda hay que hacerlo con una de las catedrales más desconocidas e interesantes de España. La catedral de Santa María fue edificada a lo largo de prácticamente quinientos años y contiene alguna de las imágenes más simbólicas de la ciudad murciana. Entre ellas su espectacular fachada principal, el magnífico campanario y la ornamentada capilla de los Vélez, prueba fehaciente del nivel económico que disfrutaba la población en su época.

Conventos: Como no podía ser de otra manera, a partir de la época renacentista los conventos empezaron a surgir como setas en la ciudad murciana y sus alrededores. Algunos de ellos se mantienen hoy día, como el convento del Corpus Christi o el convento de Verónicas. También subsiste el convento de las Claras, edificado sobre un palacio musulmán anterior y que en la actualidad suma a su función inicial la de museo. También se conservan la iglesia y el claustro de lo que fue el convento de la Merced, cuyo recinto actualmente forma parte de la Universidad de Murcia.

Arquitectura civil: Una de las edificaciones más antiguas que se conservan en la ciudad murciana es el Palacio Almudí, antiguo pósito del siglo XVII que actualmente sirve como centro de exposiciones. Del siglo XVIII se mantienen el Palacio Fontes y el Palacio Vinader, entre otros. Ya en el siglo XIX hay que destacar el exuberante Casino y el atractivo Teatro Romea. A comienzos del siglo XX predominó la corriente ecléctica, proporcionando obras excelentes como el Hospital de Convalecencia, el Cuartel de Artillería, la Casa Cerdá o la Casa Díaz-Cassou, sin olvidar el magnífico Mercado de Verónicas.

Plazas: Sin duda, la plaza más icónica de la localidad es la plaza del Cardenal Belluga, donde se encuentran la ya mencionada catedral así como el Palacio Episcopal. La fachada posterior de este edificio se asoma a la glorieta de España, donde también se halla el Ayuntamiento murciano. Hay que mencionar también la plaza de Santo Domingo, presidida por un gigantesco ficus, y la carismática plaza de la Flores, así denominada por la existencia de puestos dedicados a la venta de flores en ella.

Jardines: A pesar de que Murcia no destaca por la abundancia de parques, existen algunos de mucho interés. Destaca especialmente el jardín de Floridablanca, para algunos el parque público más antiguo de España. Muy apreciado también es el jardín del Malecón, antiguo jardín botánico de la ciudad y que se encuentra junto al denominado paseo del Malecón, construido en el siglo XV para detener las habituales crecidas del río Segura. Merecen también una visita el jardín de la Pólvora y el jardín de la Seda.

Puentes: Puesto que el mencionado río Segura divide a la población murciana en dos mitades, desde antiguo se hicieron necesarios medios para vadearlo. Entre la casi una decena de puentes que existen en la actualidad el más antiguo es el popularmente conocido como puente de los Peligros, que data del siglo XVIII. Destaca también el puente de Hierro, de comienzos del siglo XX y cuya denominación hace referencia al metal con el que fue construido. Más modernos son el puente de Vistabella, discutida obra de Santiago Calatrava, y la pasarela del Malecón, cuyo autor es Javier Manterola.

Museos: No se queda atrás la capital murciana en el aspecto museístico y ofrece diversas instalaciones de interés. La más interesante en mi opinión es el Museo Arqueológico, con una atractiva colección que abarca desde el Paleolítico hasta la época tardorromana. El anteriormente citado Museo de las Claras está dedicado a la arqueología islámica y el arte sacro. El Museo Salzillo reúne numerosas obras del fabuloso imaginero murciano. El Museo de Bellas Artes se centra en autores locales pero también nacionales e internacionales. Y el Parque Escultórico Antonio Campillo expone al aire libre diversos trabajos del más representativo escultor murciano contemporáneo.

Alrededores: El resto del municipio de Murcia también ofrece diversos lugares de interés. En la pedanía de Monteagudo se hallan los restos del castillo homónimo, así como del antiguo palacio andalusí conocido como Castillejo. Dentro del Parque Regional El Valle y Carrascoy se encuentran el santuario de la Fuensanta, patrona de la ciudad, y el santuario de la Luz, de origen íbero. Hay que mencionar también la noria de La Ñora, declarada Bien de Interés Cultural. No lejos de ella se levanta el monasterio de Los Jerónimos, al que popularmente se denomina el Escorial murciano.

Festejos populares: Del carácter alegre del pueblo murciano dan idea diversas fiestas populares que transmiten un rico acervo. Entre ellas destacan la Semana Santa, una de las más renombradas entre las españolas, y el Bando de la Huerta, día grande por excelencia en la población. Dentro de las denominadas Fiestas de Primavera hay que mencionar también la Batalla de las Flores y, especialmente, el Entierro de la Sardina, que pone punto final a una semana de festejos. Para hacerse una idea de la idiosincrasia murciana, nada mejor que visitar la ciudad en alguna de estas fechas.

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