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Rávena (por Jorge Sánchez)

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Al llegar a la estación de trenes pregunté a los indígenas del lugar por las atracciones turísticas más importantes, en especial por las comprendidas en el Patrimonio de la Humanidad, y me mandaron hacia adelante, a la Piazza del Popolo, para que allá me las arreglara preguntando a otros nativos, lo que hice, y al final uno de ellos me señaló con el dedo la Basílica de San Vitali, adonde entré, pero allí otro lugareño me mandó al frente, a una oficina donde compré un billete múltiple, válido por siete días, incluyendo las visitas a las siguientes cinco maravillas, todas construidas durante los siglos V y VI de nuestra era:
– Basílica di San Vitali
– Mausoleo di Gala Placidia
– Battistero Neoniano
– Basílica de Sant’Apollinare Nuovo
– Museo Arcivescovile

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No necesité siete días, sino siete horas para entrar en todas ellas. Además, me daría tiempo para visitar otros lugares notables de esa prodigiosa ciudad que es Rávena, como el mausoleo conteniendo la tumba de Dante Alighieri, cuya visita era gratuita, o una placa dedicada a los hermanos santos San Cirilo y San Metodio.
Cuando me entraba hambre o sed, hacía una pausa y entraba en un supermercado para prepararme un bocadillo de mortadela y pedir una cerveza Peroni.

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La Basílica de San Vitali y el Mausoleo de Gala Placidia estaban en el mismo lugar.
Me llamó la atención de manera especial los azulejos de la Basílica di San Vitali, además de la arquitectura. La iglesia combinaba elementos Romanos y Bizantinos. Para entrar en el Mausoleo de Gala Placidia tuve que hacer una larga cola, pues su acceso estaba limitado a unos pocos turistas a la vez.

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Los restantes tres lugares incluidos en el billete, también serían extraordinarios. Si los mosaicos de la Basílica di San Vitali eran preciosos, los de San Apolinar eran majestuosos, incomparables.
Fue en San Apolinar donde invertí más tiempo admirando cada detalle, en un estado lindando el éxtasis, por la perfección y belleza logradas.
Tras estas visitas que me llenaron de satisfacción y conocimientos culturales, me marché a viajar a otra parte.