Inicio » Río de Janeiro (por Jorge Sánchez)

Río de Janeiro (por Jorge Sánchez)

Volé desde Barcelona, en España, a la ciudad brasileña de Río de Janeiro y me instalé en un albergue una semana antes del comienzo del famoso carnaval carioca. Era un mes de febrero del año 1986. Durante esa semana previa al evento tuve la oportunidad de visitar bien la ciudad, pues cada día, acompañado de otros viajeros que se hospedaban en el mismo albergue, todos hispanoamericanos, salíamos a explorarla, incluyendo todos los componentes de este Patrimonio Mundial, aunque en ese año 1986 la ciudad de Río aún no estaba inscrita como tal en la lista de UNESCO.

Un día subimos al pico Corcovado para admirar la impresionante estatua del Cristo Redentor, otro fuimos al Pão de Açúcar, otro a la isla de Paquetá en un ferry, aún otro a los jardines botánicos, etc., maravillándonos de la belleza de la ciudad. Y siempre, tras las visitas, nos íbamos a pasar la tarde a la famosa playa de Copacabana, para flirtear con las mozas brasileiras. Al concluir el carnaval viajé raudo a Salvador, en el estado de Bahía, para participar los días finales en ese mismo carnaval, que tiene allí personalidad propia y es más popular que el de Río.

Regresé a la fascinante ciudad de Río de Janeiro 30 años más tarde, durante los Juegos Olímpicos de 2016 y de nuevo me recreé revisitando varios sitios ya conocidos. Cuando abordé el avión de regreso a Barcelona, en España, me agradó una frase que vi escrita sobre una pared del aeropuerto, que reflejaba la inspiración que la fascinante ciudad de Río de Janeiro produce en los artistas y cantantes, como fue el caso de Tom Jobim, el padre de la bossa nova y el autor de la canción Garota de Ipanema:

“Minha alma canta
Vejo o Rio de Janeiro
Estou morrendo de saudade
Rio, teu mar, praias sem fim
Rio, voçe foi feito pra mim”

Anuncios