Inicio » Saint Louis (por Jorge Sánchez)

Saint Louis (por Jorge Sánchez)

En Dakar gestioné mi visado para entrar en Mauritania. Al día siguiente me fue concedido, gratuitamente. Salí a las afueras de la ciudad y comencé el autostop. Al cabo de 10 horas llegué a Saint Louis, a sólo unos 250 kilómetros de distancia. Me desesperaba por las horas y horas que esperaba en la carretera y nadie paraba para llevarme, pero no tenía dinero para pagar un boleto de autobús. Saint Louis fue otro “almacén” de esclavos (el día anterior había visitado la isla de Gorée).

La situación geográfica de Saint Louis es original. Se halla en la desembocadura del río Senegal, y hay una isla en medio del río unida por un puente al continente. Esa isla es lo más interesante de la ciudad, pues en ella se hallan los edificios coloniales franceses. Saint Louis se considera el asentamiento francés más antiguo en toda África. Pero mucho antes que los franceses, los portugueses ya habían explorado toda la costa occidental africana. Lo primero que hice al llegar fue preguntar a los indígenas por el hospital central. Llegué ante él, pero no había allí ninguna placa explicando que había estado internado uno de mis héroes viajeros, el francés René Caillié, el primer europeo, no musulmán, en penetrar en la prohibida Tombuctú y salir vivo.

La ciudad es agradable, más tranquila que Dakar. Se la denomina la Venecia africana. Conserva muchas casas coloniales, la gente es amable y se ocupa de la pesca. Había una zona donde sólo se veían por centenares las coloridas barcas de pescadores que, al caer la noche, se internaban en el océano Atlántico para faenar. Busqué un alojamiento y por la mañana continué el autostop con más suerte, pues pronto una furgoneta me depositó en la frontera de Rosso, a unos 100 kilómetros de distancia, crucé el río Senegal en una gabarra y penetré en territorio mauritano.