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San Juan de Puerto Rico

Uno de los casi ochenta municipios en los que se divide el estado libre de Puerto Rico, San Juan cuenta en la actualidad con cerca de medio millón de habitantes, distribuidos en una superficie inferior a los doscientos kilómetros cuadrados. Aseguran los datos que se trata de la segunda ciudad latinoamericana con mayor ingreso per capita, a la vez que la población más cosmopolita e histórica de todo el Caribe. Y si se considera una localidad estadounidense, algo muy discutible a mi entender, se podría decir sin temor a equivocarse que la capital portorriqueña es la población más antigua y con el casco histórico mejor conservado de todos los Estados Unidos de América.

Fundada en la primera mitad del siglo XVI a instancias de Juan Ponce de León, San Juan adquirió la denominación que Colón le había otorgado a la actual isla de Puerto Rico más de un siglo atrás. Ante los intentos conquistadores de ingleses y holandeses, los españoles construyeron en el sitio las dos fortalezas más impresionantes edificadas en América. Tanto el fuerte de San Felipe del Morro como su homónimo de San Cristóbal fueron puestos a prueba en mil batallas y consiguieron salir indemnes. Su víctima más famosa fue sir Francis Drake, corsario inglés elevado a la categoría de caballero, que tras su ignominiosa derrota se dirigió hacia la ciudad de Panamá, donde fallecería poco tiempo más tarde.

Al igual que el resto de la isla boricua, la población fue tomada como botín de guerra por el ejército estadounidense en 1898. Pero todos los intentos de imponer la cultura y la lengua anglosajona a sus habitantes han sido vanos hasta la fecha. Pocas localidades han sabido mantener su idiosincrasia, su lengua y su cultura hispanas como lo ha hecho San Juan. Si no lo creéis, os invito a seguir leyendo y. especialmente, a visitar una de las ciudades coloniales más interesantes del mundo.

Fuerte de San Cristóbal: Edificado para proteger San Juan de invasiones terrestres, el fuerte de San Cristóbal es la fortaleza más grande construida por los españoles en América. Se dio por concluida hacia finales del siglo XVIII y prácticamente envolvía lo que era la ciudad entonces. Sus muros fortificados presentan numerosas troneras, entre las que destaca la famosa Garita del Diablo, situada sobre el mar y escenario de diversas leyendas.

Fuerte de San Felipe del Morro: Si la fortificación anterior fue concebida para proteger la población de ataques por tierra, el fuerte de San Felipe se diseñó para vigilar la entrada a la bahía de San Juan. Más conocido como El Morro, debido a su posición avanzada sobre las aguas del Atlántico, resistió tanto a Drake como a los piratas neerlandeses, que no pudieron conquistarlo y hubieron de centrarse en algunas de las Antillas Menores. Construido en la primera mitad del siglo XVI, es una de las primeras fortalezas fundadas por los españoles en América y posiblemente la que en mejor estado se encuentra.

Fortín de San Juan de la Cruz: Junto a alguna otra pequeña fortificación, el fortín de San Juan de la Cruz completaba la protección de la bahía. Popularmente denominado El Cañuelo, propiamente no forma parte de la ciudad, sino que está situado en la conocida como isla de Cabras, perteneciente al vecino municipio de Toa Baja. Fue edificado en la primera mitad del siglo XVII y su propósito era asegurar el fuego cruzado junto con El Morro. Cuenta la leyenda que una gigantesca cadena era extendida entre ambos para impedir el paso de posibles invasores.

Plaza de Armas: Antigua plaza mayor de la ciudad, la Plaza de Armas debe su nombre a las demostraciones militares que llevaban a cabo soldados españoles en ese lugar. Fue creada al mismo tiempo que la población y sirvió como mercado hasta mediados del siglo XIX. En la actualidad, está rodeada por diversas edificaciones de interés, entre las que destacan la Alcaldía y la Intendencia.

Catedral de San Juan Bautista: Dedicada a San Juan Bautista, fue inicialmente construida en la primera mitad del siglo XVI. Tras ser destruida poco después por fenómenos meteorológicos, hubo de ser reedificada y se ha mantenido con escasas modificaciones hasta la fecha. Alberga los restos de Ponce de León, fundador de la ciudad, y es la segunda iglesia más antigua de América, tras la catedral de Santo Domingo.

El Convento: Las muestras de arquitectura colonial en el Viejo San Juan son numerosas y entre ellas destaca el actualmente denominado Hotel El Convento. Fundado como un monasterio a mediados del siglo XVII, albergó una congregación de monjas carmelitas hasta comienzos del siglo XX. Permaneció cerrado durante más de cincuenta años, hasta que reabrió como hotel en la década de los sesenta del siglo pasado.

Paseo de la Princesa: Diseñado en el siglo XIX, el Paseo de la Princesa tiene un recorrido que lleva desde el Viejo San Juan hasta el fuerte de San Felipe del Morro. Paralelo a la muralla que rodeaba la población, y aún se mantiene en buen estado en algunos tramos, está salpicado de árboles, bancos y estatuas. La princesa a la que refiere su denominación es la futura reina española Isabel II.

La Fortaleza: Oficialmente denominada palacio de Santa Catalina, La Fortaleza es una impresionante edificación construida a mediados del siglo XVI. Su propósito inicial fue defensivo, de ahí su nombre, a la vez que servir como residencia del gobernador de la isla. Ya en el siglo XIX perdió su función militar y fue remodelada para quedarse únicamente con su segunda función, que sigue cumpliendo en la actualidad.

Condado: Localizado al este del Viejo San Juan, Condado es un pequeño barrio perteneciente al distrito de Santurce. Está situado frente al mar y dispone de numerosas zonas verdes. En él se encuentran también algunas de las playas más atractivas de la población, entre las que destaca la conocida como Balneario El Escambrón, que está considerada como una de las mejores de la isla boricua.

Fiestas de Navidad: Posiblemente la Navidad sea la mejor época para visitar San Juan de Puerto Rico. Desde mediados de diciembre hasta después de Reyes, la ciudad viste sus mejores galas y el ambiente en sus calles es magnífico. Numerosas tradiciones tienen lugar en esas fechas, entre ellas las misas de Aguinaldos, celebraciones religiosas donde se cantan villancicos junto a un belén. Después de Reyes, que también dejan regalos a los niños portorriqueños, llegan las Octavas, festejos donde se cantan coplas y que ponen fin a la festiva Navidad boricua.

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