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Santuarios del panda (por Jorge Sánchez)

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UNESCO incluye en este Patrimonio dieciséis lugares cercanos a la ciudad de Chengdu. A finales del siglo XX pude visitar uno de ellos, pero carezco de fotos de mi primera visita. Aproveché una visita posterior, muchos años más tarde y ya con una cámara de juguete y de bolsillo que me regaló mi novia, para mientras esperaba un vuelo a Lhasa, en el Tíbet, acercarme a un centro de cría, llamado Panda Breeding Center, ya que los osos panda en estado salvaje son escasos, apenas superan los 1000 ejemplares, por ello lo más fácil es apuntarse a un tour para verlos en uno de esos santuarios, algo que también hice cerca de Hobart, en la Isla de Tasmania, para contemplar los famosos “Diablos de Tasmania”.

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La excursión fue barata y nos apuntamos a ella varios clientes de un dormitorio de mochileros. La furgoneta nos depositó en la entrada del centro y el chófer nos advirtió de que nos esperaría tres horas antes de devolvernos al hostal de Chengdu.

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Este tiempo fue más que suficiente para recorrer todas las instalaciones y admirar la belleza y ternura de los osos panda, tanto los “clásicos” de manchas blancas y negras, como los rojos, que se te entrometían entre las piernas en los senderos de madera.
Fue una experiencia conmovedora, la visión de esas criaturas y ver cómo pasaban el tiempo entre comer bambú y dormir, incluso trepando árboles, te llegaba al alma.

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Ese centro no era un zoológico tal como existen en Europa, sino que los animales (conté no menos de cien osos) vivían casi en completa libertad. Eso sí, había unas cercas que te impedían acercarte a los osos panda, y también ellos a ti, pero los osos rojos estaban en libertad por la maleza. Allí en ese centro los alimentaban bien con bambú y estaban todos lustrosos y bien majos; se les veía satisfechos durmiendo en el follaje con la panza hacia arriba.
Nosotros, los turistas, también estábamos satisfechos por haber admirado por unas pocas horas a esos animales entrañables y regresamos jubilosos a nuestro dormitorio; había sido una inolvidable experiencia.

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