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São Bento (por Jorge Sánchez)

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Hacia las 10 de la mañana caminé a un sitio extraordinario en Rio de Janeiro al que no había prestado atención durante mi primer viaje a esta ciudad 30 años atrás: el Morro de São Bento, donde se localiza la Igreja e Mosteiro de São Bento. Cuando llegué ante la falda de la colina donde se sitúa este monasterio pregunté a unos indígenas por la calle para acceder a él, y me mostraron un edificio de viviendas cuyo ascensor podía utilizar para llegar al último piso, que daba directamente al patio del monasterio. El edificio del monasterio en sí no impresionaba, parecía una iglesia ordinaria. En el patio se erigía una estatua de piedra representando en tamaño natural a san Benito de Nursia, y abajo estaba escrito que era el padre de los monjes de Occidente.

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Sin embargo, el ambiente en el interior de esa iglesia era muy íntimo y sobrecogedor. Había misa con música de órgano y cantos gregorianos. Al acabar, los monjes benedictinos seguidos por los monaguillos cargando tremendos cirios abandonaron la iglesia para entrar en el monasterio anexo. De pronto, y como si estuvieran poseídos, prácticamente todos los parroquianos sacaron sus vídeos y cámaras fotográficas para hacer con desesperación incontables fotografías a la iglesia en general, a sus tallas de pan de oro, a las figuras, al altar, al coro, al órgano, a las pinturas del siglo XVII…

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Para mí fue un pequeño shock; no esperaba esa algarabía para tomar fotografías; me parecía estar en una estación ferroviaria de la India, donde los indios se arremolinan frenéticamente para subir los primeros a bordo de los vagones del tren sin dejar bajar primero a los pasajeros. Y no eran turistas, sino simplemente fieles, todos brasileños. Yo también hice fotos, tras lo cual pregunté si habría una sala de tesoro para ver el interior del monasterio y el claustro, pero la respuesta fue negativa. Interiormente, ese monasterio era una maravilla comparable a la Igreja de São Francisco que había visitado días atrás en Salvador. Tras la misa regresé a pie a las playas.

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