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Sergiev Posad (por Jorge Sánchez)

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Visité este maravilloso monasterio el año 1985, en tiempos de la Unión Soviética, cuando la ciudad era conocida como Zagorsk (hoy se llama de nuevo Sergiev Posad).
Se hallaba a unos 70 kilómetros de Moscú, o a una hora en un autobús especial para los turistas.
Iba acompañando a un grupo de turistas españoles, pues en esos tiempos no se permitía el turismo individual y uno debía estar siempre controlado por una guía de la compañía soviética Intourist.

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En este caso la guía que nos asignaron se llamaba Tatiana, que hablaba español y nos daría explicaciones en el interior del complejo monástico, en especial de los frescos e iconos de Andrei Rublev (pronunciado como Rubliov), que fue un artista y al mismo tiempo un santo que vivió entre los siglos XIV y XV.

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En el interior del monasterio había diversos monjes, no vimos muchos, pero en la actualidad está habitado por unos 300.
Todo cuanto vimos era extraordinario. Los murales y los tesoros que albergaba ese monasterio eran de un valor incalculable.
Una vez en los muros exteriores del complejo monástico observamos una pequeña capilla que cubría una fuente de un pozo sagrado. Todos los turistas hacían fotos de ella.

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Para culminar la excursión, tras las visitas Tatiana nos condujo primero a una tienda de souvenirs, llamada Beriozka, donde sólo aceptaban dólares americanos. Algún que otro turista español de mi grupo compró una típica muñeca rusa llamada Matrioska, o bien un gorro de Lenin.
Tras ello nos dirigimos en el autobús a un restaurante cercano para turistas donde nos sirvieron borsch (una sopa con remolacha) y unos pinchos morunos que allí llaman shashlik.
Regresamos a Moscú hacia las 6 de la tarde. La excursión había durando un día entero y todos los turistas estábamos muy satisfechos.
(Las fotos que muestro, de papel, me las regalaron los turistas a los que acompañaba, una vez de vuelta en España).