Inicio » Sundarbans (por Jorge Sánchez)

Sundarbans (por Jorge Sánchez)

12687879_10208679096759482_7719391007302467102_n

El viaje que realicé en 1989 en un viejo ferry japonés, que los nativos llamaban “Rocket”, desde la ciudad de Khulna hasta Dhaka, vía Mongla, Barisal y Chandpur, significó una de las más accidentadas travesías de mi vida, en especial cuando el ferry abandonó el río Pashur (un tributario del Ganges) y salió al mar abierto, a las aguas de la Bahía de Bengala, donde a punto estuvo de zozobrar. Nadie durmió esa noche, sino que se ataba con correas a sus camas para no caer al suelo; todos rezaban a Alá. El capitán ordenó lanzar anclas y permanecimos detenidos hasta la madrugada. El trayecto, en vez de durar 24 horas, según programado, tomó 48 horas de tiempo.
Por la mañana cesó la lluvia, las aguas se tranquilizaron, el viento amainó y todos respiramos tranquilos.

12717706_10208679099159542_697370203523680810_n

Yo no sabía en aquellos tiempos que ese ferry penetraba en el corazón de los Sundarbans, pues ese territorio tan especial por albergar la mayor cantidad de manglares del planeta fue sólo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1997.
Los únicos extranjeros a bordo éramos un joven australiano y yo. Habíamos pagado la tarifa mínima, sólo 67 takas por el pasaje, incluyendo las comidas (diminutas). Al ser extranjeros, tuvieron la deferencia de permitirnos dormir en el salón de primera, junto a los bangladesíes ricos, en vez de en la cubierta o en la bodega, donde dormían hacinados miles de pasajeros. También podíamos subir al puente a placer para conversar con el capitán y tomar té con él.

12705668_10208679098319521_1261039142306439990_n

La travesía fue bella. Pasábamos junto a poblados a orillas del río y veíamos cómo sus gentes se dedicaban al cultivo del arroz, recogían fibra de yute, o pescaban. Todos nos saludaban al pasar. No vimos ninguno de los 400 tigres de Bengala que moran en los Sundarbans, sino aves y más aves. Algún pasajero que otro aseguró haber divisado ciervos y cocodrilos.

12715734_10208679099639554_3117195539149831852_n

Una vez en Dhaka, la empleada de la Oficina de Turismo nos informaría al australiano y a mí, que ese trayecto en barco Khulna – Dhaka que acabábamos de finalizar, es el más peligroso del mundo, pues cada año se cobra la vida de aproximadamente 1.000 pasajeros debido a naufragios.