Inicio » Taklamakán (por Jorge Sánchez)

Taklamakán (por Jorge Sánchez)

Hasta recientemente era reticente a apuntarme este sitio UNESCO como visitado, aun cuando había atravesado en tres ocasiones la cordillera de Tian Shan (dos desde Urumqui a Almati en tren, por la Puerta de Zungaria, y otra al cruzar en minibús el paso de Torugart, desde el caravanserai de Tash Rabat (en Kirguistán) hasta la mítica Kashgar. Lo que más me frenaba era el hecho de que no había estado en ninguno de los cuatro picos que incluye este Patrimonio Mundial: Tomur, Kalajun- Kuerderning, Bayinbuluke y Bogda, aunque los había divisado en mis tres viajes en autobús desde Urumqui a Kashgar, ida y vuelta.

A veces me pregunto si es lícito anotarse como visitados sitios por el mero hecho de verlos a cierta distancia, como por ejemplo el templo de la Sagrada Familia por fuera, o la Casa Batlló desde la calle sin pagar su excesivo billete de entrada. Pero al releer la reseña de UNESCO comprobé que también se incluye en el sitio el desierto de Taklamakán, y por ahí sí que entro, pues conozco las principales ciudades/oasis de este desierto que formaban parte de un ramal de la Ruta de la Seda y que fueron recorridas por mi héroe viajero Xuanzang, como las villas de Korla, Aksu y Kucha, donde he pasado varios días en cada una de ellas. Y, por si eso fuera poco, también visité las Cuevas de los mil Budas de Bezeklik, cerca de Turpan.

Ya de por sí, el viajar a lo largo del desierto de Taklamakán te proporciona conocimientos geográficos superlativos, pues se observan todo el rato los montes Tian Shan, valga la redundancia (shan significa montaña en chino). Y es que Tian Shan es la quinta cordillera más importante del planeta tras las del Himalaya, Andes, Montañas Rocosas y Pamir. El premio al cruzar el Taklamakán (cuyo nombre significa “entrarás pero no saldrás”) es la mítica ciudad de Kashgar.

Anuncios