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Tbilisi (por Jorge Sánchez)

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Tbilisi seduce, es una ciudad original, atractiva y entrañable cuando se llega a conocer. La ciudad es montañosa y está atravesada por el río Kurá. Varios días son necesarios para visitar sus iglesias, mezquitas, la sinagoga (en Tbilisi casi todos los judíos son rusos) y monasterios de los alrededores. Uno de los mejores lugares para obtener una buena visión panorámica de la ciudad es frente a la estatua del rey Vakhtang Gorgasali, junto a la iglesia Metekhi.

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Hace unas cuatro décadas conocí en Tbilisi a una familia vasca que vivía allí desde los tiempos de la Guerra Civil Española (fueron Niños de la Guerra) y los visitaba cada vez que transitaba el Cáucaso, por lo que habré estado en esa ciudad una docena de veces. Cuando los padres se murieron, me daba pena ir a visitar a los hijos, y me alojaba en alguna casa particular de la Avenida Rustaveli que ofrece habitaciones baratas a los extranjeros.

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Un distintivo de la ciudad es una imponente estatua de aluminio de 20 metros de altura localizada en lo alto de la colina Sololaki. Se llama Kartlis Deda, que en georgiano significa Madre Georgia. Representa una mujer vestida con traje tradicional georgiano que en una mano muestra una copa de vino para los amigos, y en la otra una espada para los enemigos.
El vino forma parte de la cultura de Georgia. En Tbilisi hay incluso una estatua metálica dedicada al tamadá, o maestro de los brindis. Cuando se hace amistad con un georgiano, no tardará en invitarte a un buen vino, aunque la mayoría son semidulces, como Khvanchkara o Kindzmarauli, que eran los favoritos de Stalin. Los georgianos son muy afables, amigos de la broma, y si no se habla la lengua georgiana, no hay ningún problema, pues todos los georgianos hablan también el ruso desde los tiempos en que su país formó parte de la URSS.

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Mi iglesia favorita y donde compraba cirios a diario, asistiendo siempre que podía a la Misa, era la Catedral Sioni. Los frescos de su interior eran maravillosos. La atmósfera en su interior me cautivaba.
La arquitectura de la zona de Old Tbilisi (Viejo Tbilisi) es original y muestra mezclas culturales. Me sorprendía al ver casas adosadas de madera, con balcones, sobre las viejas murallas, y hasta una bellísima casa de baños, o sauna, parecida a una mezquita o un palacio, que frecuentaba siempre que podía para darme un buen baño.