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Tetuán (por Jorge Sánchez)

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Llegué a Tetuán procedente de Tánger, ciudad donde el día anterior había rendido respeto al mausoleo de Ibn Batuta.
Al alcanzar una plaza central donde se localizaba la catedral católica, de inmediato se me pegó un “guía” indeseado. Yo traté de desembarazarme de él, pero él amablemente y hablando el español me seguía ofreciéndose para mostrarme el zoco, sitio adonde yo me dirigía, pues la medina de Tetuán está catalogada como Patrimonio de la Humanidad.
No le di más importancia y paseamos juntos. Cuando, tras mostrarme una tienda donde un supuesto “primo” suyo vendía especias y ver que no compré nada, pero sí que me bebí el té que me regaló, me dejó, adivinando que no sacaría un dírham de mí.

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Pero pocos minutos después se me pegó otro “guía” que me saludó con un: “hola pajarito sin cola”. Eran inevitables, adivinan tu nacionalidad, te siguen y te hablan en español, te preguntan si eres de Madrid o de Barcelona.

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Mucha gente habla el español en el norte de Marruecos, pues son los descendientes de los hebreros y musulmanes expulsados por los Reyes Católicos, y de los moriscos, que también serían expulsados un siglo y pico más tarde por intrigar y apoyar a los enemigos de España que planeaban una invasión de la Península Ibérica. En Marruecos aún se habla el “haquetía”, o una especie de ladino judeoespañol.
Las tiendas llevaban letreros en español. Leí: churrería, cine, arreglo relojes, e incluso las calles se escribían “calle”, y las misas en la catedral católica se daban en español, como comprobé cuando entré a comprar un cirio.

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A pesar de los guías indeseados, disfruté la medina con sus callejuelas laberínticas. Tal vez me hicieron un favor esos acompañantes, pues es fácil perderse en el interior de la medina. Además de entrar en las tiendas donde intentaron “colocarme” suvenires, uno de mis acompañantes me condujo a una mezquita muy pequeña y observé la carnicería.
En resumen, pasé unas dos horas en el interior de la medina, con lo cual me di por satisfecho y me dirigí a la terminal de autobuses para viajar a la ciudad azul de Chaouen.